Dos bodegas ubicadas en el casco histórico de la ciudad son las encargadas de guardar los carros eléctricos con los que Coca-Cola Andina distribuye los productos a sus clientes de la zona. Además de no contaminar, estos innovadores transportes son pequeños para facilitar su movilidad en un espacio en que la congestión de autos y de público es bastante alta. ¿Cómo funcionan, quién los maneja y cómo los asociados distribuyen las bebidas requeridas por cada cliente? ¡Descúbrelo aquí!