Más de 50 organizaciones trabajaron durante 2019 identificando 18 desafíos, 35 soluciones y 81 iniciativas para avanzar en una estrategia nacional del manejo de los plásticos. El documento con esas conclusiones, que se presentó en Fundación Chile, constituye la hoja de ruta del Pacto Chileno de los Plásticos.

El fin es claro: cambiar la forma de relacionarnos con los plásticos. Lo que ahora importa es el camino para lograrlo. Por eso, los miembros del Pacto Chileno de los Plásticos lanzaron los lineamientos para avanzar hacia una economía circular y lograr que este material no tenga un impacto negativo en el medio ambiente.

Cuando en 2019 nuestro país firmó el pacto -convocado por el Ministerio de Medio Ambiente y la Fundación Chile- se convirtió en el tercer país de mundo en suscribir este tipo de acuerdos, después de Reino Unido y Francia. En él, un grupo transversal de organizaciones y empresas, entre ellas Coca-Cola, se trazó metas concretas.

El trabajo siguió durante todo el año, tiempo en el que más de 50 organizaciones trabajaron para elaborar finalmente el mapa que busca convertirse en la estrategia nacional del uso de plásticos y que definió 81 iniciativas, 18 desafíos y 35 soluciones.

“Lo que estamos haciendo es delinear el camino común entre todas las organizaciones que firmamos el pacto”, explica Andrés Pesce, Gerente de Sustentabilidad y Nuevos Negocios de Fundación Chile. Los cuatro compromisos que se definieron son: eliminar los plásticos de un solo uso; aumentar el potencial de reciclaje de los plásticos; incrementar lo que efectivamente se recicla, composta o reusa; y finalmente, aumentar el porcentaje de material reciclado en los embalajes.

Luisa Santiago, representante la Fundación Ellen McArthur en Latinoamérica, explica que el roadmap anunciado para el Pacto Chileno de los Plásticos contempla acciones efectivas en el corto plazo -es decir para 2020 y 2021-, por lo tanto, los ciudadanos van a empezar a notar algunos cambios a la brevedad: “Chile hoy avanza como un pionero no solo en la región de Latinoamérica -sino en todo el mundo- hacia la construcción de una economía donde el plástico no se convierta en basura. Con eso, la gente del todo el mundo va a ganar y Chile va a inspirar a muchos otros países”.

Soluciones concretas

Una iniciativa del pacto, por ejemplo, será que los productos cuenten con información medioambiental sobre cómo reciclarlos, a través de un código QR disponible en las góndolas de los supermercados, que informará si el material del envase es reciclable o no, y en qué ciudad. 

La hoja de ruta también plantea otras soluciones, como financiar alternativas más sustentables a los plásticos problemáticos; fomentar el ecodiseño de envases y embalajes plásticos; y apoyar el desarrollo de la red local de recicladores de base. En este último punto, el propio Movimiento Nacional de Recicladores de Base de Chile, es un actor clave en la gestión eficiente de plásticos como el PET.

La dirigenta de los recicladores, Soledad Mella, cree que la solución no está en eliminar los plásticos, sino en fomentar su reciclaje. “Tenemos que hacernos cargo de la Ley REP, que ya promulgaron, de ahí corresponderá ir viendo cómo somos capaces de capturar todo ese material que está botado en la calle”.