La marcha hacia La Moneda que conmemoró el Día del Reciclador de Base, a inicios de 2019, fue también el hito de inicio de un proyecto de gestión mixta de residuos financiado por CORFO. La iniciativa  permitió conectar a los municipios con quienes más saben de reciclaje, y cuatro comunas aprendieron a operar sus puntos limpios de manera más inclusiva. Entrevistamos a Mayling Yuen, Directora de Cempre Chile, la ONG que lideró el proyecto.

Un modelo de gestión pionero de reciclaje inclusivo se hizo realidad durante 2019 en cuatro comunas de Santiago: Quilicura, Independencia, Maipú y Recoleta. En estos lugares, los recicladores de base le ofrecieron a la comunidad un servicio eficiente de operación de puntos limpios en el marco de una iniciativa ejecutada por Cempre (Compromiso Empresarial para el Reciclaje), una organización apoyada por varias empresas, entre ellas Coca-Cola Chile.

Entre los resultados del proyecto -financiado por CORFO y operado en alianza con el Movimiento Nacional de Recicladores de Chile- destaca que 41 recicladores pasaron a ser parte de los sistemas municipales de gestión de residuos y 53 fueron certificados a lo largo del proceso. A ello se suma la constitución de dos cooperativas de recicladores, en Maipú y Quilicura.

“Quisimos darle al proyecto un sello de articulación, donde estuviéramos siempre con la mirada de los municipios y los recicladores; pero también de las empresas privadas y las ONGs, para construir en conjunto esta iniciativa”, explicó a Journey la Directora de Cempre Chile, Mayling Yuen.

El nuevo modelo de gestión de reciclaje incluyó un diagnóstico del trabajo que los cuatro municipios estaban haciendo en los puntos limpios, además de capacitaciones a recicladores, visitas técnicas y talleres orientados a mejorar la operación y el conocimiento de la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor. “Se trabajó muy de la mano de las exigencias que traía la Ley REP para los municipios y los recicladores”, agregó Mayling.

Los que más saben

Lidia Bórquez lleva años de experiencia como recicladora de base, y hoy -gracias al proyecto de gestión inclusiva- trabaja como monitora en uno de los puntos limpios de Recoleta y además es parte de la recién nacida cooperativa que constituyeron con un grupo de compañeros del movimiento. “Quienes trabajen con recicladores no se van a  arrepentir. Nosotros pudimos demostrarle al Municipio de Recoleta todo lo que éramos capaces de hacer, porque si hay alguien que sabe de reciclaje somos nosotros”, advierte.

Recoleta cuenta con tres puntos limpios y hoy la municipalidad es capaz de ofrecer servicios de retiro de reciclaje domiciliario y a grandes generadores, aunque la capacidad de procesar el reciclaje se hace cada vez más compleja, en la medida que crece en volumen. De ahí la importancia de la alianza que estrecharon con los recicladores, que derivó en ellos la tarea de comercializar los materiales.

Héctor Pérez también es reciclador de base y administrador de los puntos limpios de la comuna de Independencia, por lo tanto sabe de primera fuente la cantidad de trabajo que implica la gestión de residuos: “Acá se trabaja todos los días, y todo el día, lo que es muy satisfactorio; hay que apoyar a los recicladores de base porque siempre hemos estado al pie del cañón para salvar al planeta y en nuestras manos está el futuro de los niños”.

La formalización es un aspecto muy relevante para los recicladores, explica la directora de Cempre Chile, por eso se propició que todos los que empezaran a trabajar en conjunto con la municipalidad en el marco del proyecto, firmaran un documento que respaldara esa alianza.

“Otro de los aprendizajes fue la diversificación del servicio. Hoy los recicladores de base no sólo están operando puntos limpios, también están en rutas de recolección domiciliaria, retirando en empresas y prestando servicios en eventos, una oportunidad que puede seguirse desarrollando”, finaliza Mayling Yuen.