Los retiros domiciliarios de reciclaje llegaron para quedarse. La Ley REP así lo exige, por eso ya se están ensayando exitosos pilotos de retiro puerta a puerta, como el programa “Mi Barrio Recicla” de Providencia que cumplió su primer año de operación, con el apoyo de empresas como Coca-Cola.

La cuarentena hizo más urgente la necesidad de contar con servicios de recolección del reciclaje puerta a puerta, aunque ya estaba escrito que, más temprano que tarde, el sistema de gestión domiciliaria de residuos tenía que instalarse en Chile. La Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) busca precisamente que las empresas se hagan cargo de organizar y financiar el retiro de envases y embalajes.

Chile es de los países que menos recicla dentro de la OCDE, lo que se traduce en más de 8 millones de toneladas de basura anuales que van a parar a vertederos o rellenos sanitarios. Si se contempla la totalidad de basura que una persona produce en el país, lo que se está reciclando hoy es solo 1,7%, mientras que de la totalidad de envases y embalajes domiciliarios es un 12%.

Para revertir la tendencia, un grupo de 25 empresas, entre ellas Coca-Cola Chile, formaron el Sistema de Gestión de Residuos de Envases y Embalajes (SIG) con miras a recuperar material reciclable de una manera eficiente. “Este sistema de gestión debe implementar una recolección casa a casa; es decir, el reciclaje a domicilio, partiendo por un 10% de las viviendas el año uno, hasta el 80% el año 12”, explica Isidro Pereda, Gerente General del SIG.

La primera etapa del sistema comenzó en octubre de 2019 con el piloto “Mi barrio Recicla” en la comuna de Providencia, cuya cobertura ha crecido gradualmente y, un año después, alcanza a 35.000 viviendas. Lo que hacen los vecinos de edificios es disponer sus materiales en contenedores y una vez a la semana pasa un camión que lleva los reciclables para revalorizarlos.

Ya se ha cubierto un 50% del total de los edificios a implementar y desde octubre de este año se comenzará con los retiros en los domicilios que restan. A la fecha se está recuperando un promedio de 200 toneladas mensuales de reciclaje, donde las botellas plásticas son de los envases más fáciles de identificar por la gente. “El 70% del plástico recolectado es PET post consumo, que ha sido valorizado en plantas ad-hoc en Chile”, detalla Isidro.

El 70% de los plásticos recolectados por el SIG corresponde a botellas PET post-consumo

Un nuevo paradigma

En un webinar organizado por la Cámara Chileno-Norteamericana de Comercio, Amcham, el Gerente del SIG explica que lo que se está instalando en Chile no es una modificación menor: “Es un cambio de paradigma total porque ya no le estamos diciendo a las personas que vayan a los puntos limpios, sino que estamos yendo a buscar reciclaje a los domicilios para conseguir metas de valorización importantes y que nos ponen a la par de lo que hacen países europeos”.

En España, por ejemplo, se invirtió un importante presupuesto para instalar un sistema de gestión que permitió subir del 5% de envases y embalajes que se valorizaban en 1998, hasta el 70% que se logra en la actualidad. Para el caso de Chile, la meta proyectada por la autoridad es que gracias al nuevo esquema de retiro puerta a puerta se llegue a reciclar un 60% de los empaques domésticos; es decir, cinco veces más que hoy.

Para recolectar papeles, plásticos, metales, cartón y vidrios, existe además otro requisito para el plan del sistema de gestión: que el reciclaje domiciliario se complemente con instalaciones de almacenamiento; es decir, puntos limpios estandarizados, que de 100 en un primer año pasen a 350 el año cuatro. “Este es el corazón de la Ley REP implementado en la realidad: recolección casa a casa, altas metas de valorización y una cobertura de instalaciones de recepción y almacenamiento”, agrega Isidro.

Las municipalidades y los recicladores de base serán actores relevantes en este nuevo esquema de recolección: “El panorama futuro es que el sistema de gestión tendrá un pago por servicio al reciclador, a través de contratación directa”.

Por otro lado, habrá un ahorro para las arcas municipales, porque como será menor el volumen de basura, se van a necesitar menos camiones recolectores y se dispondrán menos residuos en el relleno sanitario. Mientras la parte más cara -es decir, la recolección del reciclaje- ya no va a estar financiada por la municipalidad, sino que por el sistema de gestión.

Isidro Pereda participó en un seminario de Amcham, donde dio a conocer el trabajo del SIG