José Salgado comenzó a coleccionar memorabilia de Coca-Cola siendo muy joven, cuando todavía no imaginaba que terminaría trabajando en la planta de Coca-Cola Embonor de la Séptima Región. Esta es la historia de un curicano que guarda cientos de objetos y lleva bien puesta la camiseta de la Compañía.

Journey Chile.-

La madrugada del 27 de febrero de 2010 un terremoto echó abajo varias casas de adobe en el centro antiguo de Curicó, en la Séptima Región. En una de ellas, un coleccionista de artículos de Coca-Cola guardaba los tesoros que venía juntando desde que era muy joven. “Perdí prácticamente el 80% de mi colección, pude rescatar muy pocas cosas”, recuerda José Salgado.

La catástrofe se llevó muchos de sus recuerdos: todo lo que era de vidrio, como botellas históricas y minibotellas de colección, y otro centenar de objetos preciados quedaron inutilizables. Entre los escombros, José fue rescatando con paciencia una que otra botella con el logo antiguo de la marca y algunas latas abolladas, como la que su tía le trajo de Estados Unidos en 1997.

A pesar de las pérdidas, el terremoto no se llevó lo más importante: el entusiasmo de este padre de familia que decidió retomar la colección. Hoy es miembro activo del Club de Coleccionistas de Coca-Cola Chile, donde lo conocen como “el hombre de los osos y los viejos pascueros”, por su afición a la Navidad. Dice que su mujer, Elizabeth, está orgullosa de él e incluso confiesa haberle inculcado el coleccionismo a su hijo Rodrigo, que junta monedas desde los cinco años.

Proximamente cumplirá 54 años y está más activo que nunca en hacer crecer lo que él llama su “museo” de Coca-Cola. “Llegar a casa y saber que llegó un objeto que uno espera con ansias es lo máximo”, dice a propósito del camión de juguete que compró en Internet y acaba de recibir; que se suma a otras reliquias, como la botella contour conmemorativa de los 40 años de la planta de Embonor-Talca, donde trabaja desde hace tres décadas.

Este camión es una de las últimas adquisiciones de la colección de José.

Llegar a Coca-Cola

A mediados de los 80, la fiebre por la película “Los Cazafantasmas” llegó a Curicó de la mano de una promoción en los envases de Coca-Cola Chile. José todavía no tenía 20 años y no imaginaba que llegaría a trabajar en la Compañía. En un evento masivo le regalaron calcomanías de los personajes del exitoso filme, que decidió guardar celosamente: “Ese fue el primer artículo de Coca-Cola que tuve en mis manos”.

En 1990, cuando trabajaba como temporero de la fruta, ya llevaba reunidos varios objetos: sus primeros autitos, chapitas y minibotellas. Fue entonces cuando conoció a un grupo de vendedores de la planta de Coca-Cola Embonor de la Séptima Región. “Me dieron la oportunidad de ser reponedor porque vieron que era una persona empeñosa. Después me incorporé al área comercial, donde trabajo hasta hoy”, comenta.

“Entrar al Sistema Coca-Cola ha sido lo mejor que me pudo pasar, porque uno ve cómo va creciendo la familia. Tengo dos hijos profesionales que pudieron estudiar sin endeudarse. A mí Coca-Cola me lo ha dado todo”, finaliza José, orgulloso de recorrer los negocios de su ciudad con la camiseta de Coca-Cola bien puesta.

José Salgado inició su colección de memorabilia cocacolera a mediados de los años 80.