La iniciativa “El Sabor de Compartir” de Coca-Cola Chile, en alianza con la red colaborativa Comida para Todos, entregará 5.000 almuerzos durante un mes en Valparaíso y Puente Alto. Uno de los protagonistas de ese círculo virtuoso es el restaurant Verso que, emplazado en el Cerro Florida, logró reactivarse gracias a un modelo innovador de ayuda a familias y a productores, restaurantes y transportistas.

Verónica Lagos es chilena y Santiago Pardo español. Se conocieron en Madrid, se enamoraron, se casaron y volvieron a Chile para hacerse cargo del proyecto de hotel-restaurante que había iniciado el padre de Verónica. “Era el sueño de mi papá, porteño y de este barrio toda la vida”, dice ella. “Entonces nos trasladamos a Valparaíso para llevar adelante el proyecto de Verso en el Cerro Florida”, agrega él.

Gigantografías con manuscritos de Mistral, Neruda y Huidobro decoran el lobby del hotel que la pareja administra desde hace cinco años, que cuenta entre sus joyitas con un restaurante de cocina endémica y de autor, instalado en la terraza con vista a los cerros y la bahía de la ciudad puerto. “Tenemos un estilo boutique, con una cocina gourmet basada en productos locales y una cocina del territorio”, explica Santiago.

Cuando llegó la pandemia, el proyecto familiar entró en un incierto paréntesis: en marzo de 2020 Verso cerró el hotel y el restaurante, durante siete meses. A mitad de ese período apareció en Valparaíso la red “Comida para Todos” con su propuesta de reactivar la cocina del local para preparar almuerzos destinados al comedor social “Techo Fraterno”, el segundo más antiguo de la ciudad.

“Eso fue muy importante para ponernos en marcha, porque pasamos de estar 100% parados a tener una actividad que nos permitía cubrir gastos y personal. Con el cierre del hotel y el restaurante había sido difícil mantener al equipo completo, pero Comida para Todos nos sirvió para tener una base mínima de gente operando”, precisa Santiago Pardo.

 “Callitos a la Gallega”, el plato nuevo que prepararon en Verso para la iniciativa “Comida para Todos”.

Eslabón de un círculo virtuoso

Es miércoles y en un fondo hirviendo se cocinan hace horas las guatitas y los garbanzos que conformarán el pato del día: callitos a la gallega. Mientras Santiago revuelve la olla, Verónica fríe la panceta y los chorizos que terminarán de dar sabor a una preparación de origen ibérico, y que por vez primera formará parte de la minuta donde suele haber platos clásicos de cocina chilena. El matrimonio quiere sorprender con el enjundioso plato extranjero a las familias del comedor social que funciona en la Iglesia de Corazón de María de Valparaíso.

El restaurante Verso es eslabón de la cadena colaborativa Comida para Todos en Valparaíso, en cuya cocina se preparan 150 almuerzos diarios, tres veces por semana, con ingredientes comprados a proveedores locales, que también mantienen su fuente laboral gracias a esta iniciativa. La plataforma colaborativa no solo se preocupa de ofrecer raciones sino también de que sean nutritivas.

“Una de las bases de Comida para Todos es proveer comida sana a la gente que más lo necesita, por eso nos preocupamos de tener un menú variado y saludable. No repetimos ningún plato y siempre tratamos de tener, por ejemplo, legumbres, proteína y muchas verduras, para que siempre sean platos nutritivos, ricos y contundentes”, detalla Verónica Lagos de Verso.

Luego de preparada y enfriada la comida, viene el embolsado al vacío, manteniendo las medidas de salubridad y cadena de frío, para finalmente ser entregado al transportista que lo llevará hasta el comedor. En Valparaíso, esa misión la ejecuta Francisca Gutiérrez, emprendedora que después de cerrar su propio negocio, se reinventó encargándose del traslado de los almuerzos en su camioneta.

“En 2020 tuve que cerrar las puertas de mi cafetería por la pandemia y Comida para Todos ha sido una ayuda maravillosa, porque llegó en un momento delicado para mí. La labor social siempre me ha gustado y estoy contenta de ser un aporte para la gente más vulnerable de la Región de Valparaíso”, finaliza Francisca.

Cuando baja la comida de la camioneta, las voluntarias del comedor “Techo Fraterno” prenden los fuegos de las cocinas y los almuerzos calientes son distribuidos a los beneficiados de la cadena colaborativa.

Francisca, emprendedora que cerró su café en pandemia, pero se convirtió en transportista de los almuerzos de “Comida para Todos”.