El Sabor de Compartir es la iniciativa de Coca-Cola que invita a los consumidores a colaborar contra la inseguridad alimentaria. En Chile se podrá ayudar a través de tres aplicaciones de comida a domicilio, para que almuerzos  sean preparados y distribuidos por la red colaborativa “Comida Para Todos”. Conversamos con Rafael Rincón, uno de los creadores de este innovador modelo de alimentación justa que pronto tendrá presencia en seis países.

En el marco del plan global de la Compañía “El Sabor de Compartir”, el Sistema Coca-Cola Chile lanzó una campaña para que la gente puede aportar a almuerzos solidarios a través de sus pedidos por Rappi, Pedidos Ya y Cornershop, que llegarán a comedores sociales de las regiones Quinta y Metropolitana. La cadena que hará posible los almuerzos y su entrega estará a cargo de la plataforma colaborativa “Comida Para Todos”.

“Coca-Cola quiso apoyar la reactivación de los restaurantes y creyó en nuestro modelo: que un restaurante cocina y que otra pyme se encarga del transporte para llegar a comedores de Valparaíso y Bajos de Mena en Puente Alto”, comenta Rafael Rincón, Director de la Fundación Gastronomía Social y creador del modelo de alimentación justa “Comida Para Todos” que hoy reúne a 70 organizaciones en Chile y alimenta a más de 1.200 familias en tiempo de crisis alimentaria por la pandemia.

Rafael, que se vino desde España por amor, explica por qué alguien que se crió en una familia de emprendedores gastronómicos, que fundó la firma de importaciones Foodies y el Festival Ñam, decidió dejar todo de un día para otro y poner el foco en su recién creada Fundación Gastronomía Social: “Mi barco era la Fundación”, afirma.

¿Cuándo surge su inquietud de trabajar el problema de la seguridad alimentaria?

Cuando conversé con un representante del Programa Mundial de Alimentos de la ONU me cambió la vida: dijo que se venía la mayor ola de hambre en el mundo, desde la crisis en África, esa de la imagen del niño de Etiopía con la panza inflada. Luego me enteré de que los restaurantes en Brasil estaban pensando unirse para ayudar a los médicos, entonces me dije: tenemos que hacer acá una campaña colectiva de acción.

“Pensamos en una campaña con cuatro beneficiarios: pequeños productores, restaurantes, transportistas y gente que sufriera inseguridad alimentaria. Además, la idea fue generar escuelas de formación en microemprendimiento y líneas de negocios que aseguraran lo más importante cuando alguien se dedica a la gastronomía: que no haya hambre, con acceso a alimentos buenos sin importar la clase social. Así, “Comida Para Todos” nació en Madrid el 4 de mayo de 2020 -con mi hermano, que es mi socio- y días después nació en Chile”, recuerda.

¿Cuántos almuerzos entregaron al principio?

La primera entrega fue el 15 de mayo; cuatro restaurantes hicieron 900 almuerzos para tres comedores de Antofagasta y La Pintana. Quince días después se inició la primera campaña abierta con la que se consiguió apoyo para 180.000 almuerzos en 17 comunas. Ahí decidimos convertir a “Comida Para Todos” en una convocatoria abierta, porque nuestra naturaleza era compartir conocimientos. Se unieron Perú y Ecuador porque se enamoraron de la idea de que los gastrónomos unidos podemos combatir el hambre y la injusticia social.

¿Vienen más países?

Argentina y México se sumarán. Y es hermoso que nazca esto justo en la época más difícil para la gastronomía. Ya somos 70 organizaciones juntas que compartimos información. Por ejemplo “Comida Para Todos” Argentina no reactivará restaurantes, sino que preparará canastas para llevar alimentos naturales a familias que no pueden invertir, lo que va a reactivar una red de productores.

¿Cómo son los almuerzos que se entregan en Chile?

Nosotros siempre esperamos que el plato te dé un abrazo: son 400 gramos de comida casera, aunque la haga un restaurante, y el plato tiene la gracia de estar construido de manera equilibrada con proteína, fibra e hidratos de carbono.

¿Cómo nació la escuela de cocina que crearon en La Pintana?

Era una olla común que transformamos en cocina comunitaria, con infraestructura profesional y abierta para que la comunidad cocine, se eduque y se forme en microemprendimiento. Mientras cocinábamos, pensábamos que queríamos poner un huerto en un sitio eriazo, que abasteciera a las familias, a la olla y a la gente que viene a estudiar. En dos meses conseguimos los recursos y hoy la escuela está formando a 15 alumnos en permacultura, cocina y emprendimiento.

¿Cuán importante es el apoyo de empresas como Coca-Cola?

Estamos encantados de trabajar con Coca-Cola porque eso demuestra que todos tenemos que estar sentados en la misma mesa colaborando; y la manera en que colaboremos hoy, determinará el futuro inmediato del planeta y la sociedad. No podemos seguir aislados como actores, porque se nos vienen cosas muy fuertes.

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