Esta mujer sociable es una de las doce vendedoras en terreno con que Coca-Cola Andina atiende los negocios de la zona sur de la capital. Solo en Puente Alto, son más de 2.000 los comercios que trabajan codo a codo con la Compañía.

Cada vez son más las mujeres del Sistema Coca-Cola que se desempeñan en puestos de trabajo que tradicionalmente estuvieron ocupados por hombres. No es raro ver personal femenino en labores de venta, líneas de envasado e incluso en manejo de vehículos pesados. En el Centro de Distribución de Coca-Cola Andina para Santiago Sur, por ejemplo, ya son 12 las vendedoras que trabajan en terreno atendiendo las necesidades de los almaceneros.

Después de desayunar con sus hijos y despedirlos para ir a clases, Paula se sube al auto y sale a visitar un promedio de 50 almacenes diarios.

“Es el mejor lugar que pude haber elegido para trabajar, porque soy súper sociable y tengo buena relación con los clientes, ellos me quieren harto y esperan mi visita. Es mi pega ideal”, dice la vendedora, cuyo trabajo no consiste solo en tomar el pedido, también debe fijarse que el cliente tenga la publicidad correcta, que esté adherido a las promociones, instalar afiches y dar asesoría en el uso de equipos de frío, entre otras tareas.

Paula comienza su ruta en auto por las calles de Puente Alto a las 9 de la mañana y recorre un promedio de 50 locales diarios

El nexo con los almaceneros

Es media tarde y Paula desciende del auto con un afiche enrollado bajo el brazo. Entra a un almacén donde saluda a la propietaria con familiaridad y vuelve hasta el frontis del local para desplegar el poster promocional donde se informa a los clientes de la última oferta de productos del portafolio de la Compañía. “Vanesa es una clienta que visito dos veces a la semana, ella compra bastante y hoy le vine a tomar el pedido de bebidas”, explica.

Coca-Cola Andina atiende a más de 2.000 comercios solo en la comuna de Puente Alto, que son parte de los más 120.000 negocios de barrio que trabajan codo a codo con la Compañía a lo largo de todo el país. Por eso es crucial la gestión de vendedores y vendedoras como Paula, que mantienen una relación fluida y constituyen la principal vitrina de ventas de los productos del portafolio de Coca-Cola.

Después de dos años en la Compañía, Paula sabe lo importante que es su trabajo para la empresa y para ella misma y valora el aprendizaje que le han entregado los recorridos por calles y barrios. “Me siento premiada por estar aquí y no es un cliché, este fue un premio para mí, porque he logrado muchas cosas acá; llevo dos años y soy súper reconocida y querida, y en lo material he logrado metas en un corto tiempo”, concluye.

Epígrafe: Paula López atiende el pedido de una almacenera, clienta de Coca-Cola en Puente Alto.