Si hay que jugar y reír, los niños no se hacen esperar. Así lo demostraron los pequeños de diversas nacionalidades que llegaron hasta la fiesta de Navidad en un parque de Estación Central, donde, además de disfrutar, celebraron el Día Mundial del Migrante y aprendieron el aporte medioambiental de las botellas retornables.

El Parque Bernardo Leighton, de Estación Central, se llenó de sonrisas el pasado 18 de diciembre, día que Naciones Unidas instauró para recordar los derechos de la comunidad migrante. Niños y niñas de diversas nacionalidades -de las poblaciones La Palma, Nogales y Gabriela Mistral- llegaron hasta la fiesta navideña que organizó el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM).

En medio del césped de un parque que antes era basural, el director nacional del SJM, José Tomás Vicuña SJ, les dio la bienvenida a los pequeños de entre 3 y 14 años, que llegaron con sus padres, abuelos o hermanos. Entusiastas, se sumaron rápido a las actividades recreativas: hubo juegos de agua para refrescar la tarde calurosa, una estación de caras pintadas, otro rincón para dibujantes y muchos jugos y bebidas. 

“En un momento en que el país está bien polarizado, nosotros como Servicio Jesuita a Migrantes queremos congregarnos sin distinción de nacionalidad, edad o colegio, para jugar, cantar y celebrar. Los niños y niñas son los que nos mostrarán el nuevo Chile y los que ayudarán a los adultos para que la migración no sea un tema y podamos conocernos como seres humanos”, explica José Tomás.

Según el último censo, la Región Metropolitana concentra un total de 486.568 extranjeros migrantes, la mayor cifra regional en el país. En específico, Estación Central, con un registro de 22.935 extranjeros, está entre las diez comunas con mayor incidencia de migrantes: un 16% de sus habitantes no son chilenos.

El director del SJM explica que actividades como la fiesta navideña lo que buscan es “agilizar los procesos de inclusión”. Además, dice que “independiendientemente de que en los barrios haya o no migrantes, se trata de barrios segregados donde cuesta que vecinos y vecinas se conozcan, y sólo si nos conocemos podremos soñar en conjunto”.

Navidad “retornable”

Las familias que participaron de la celebración recibieron una bolsa que en su interior tenía una sorpresa: una Botella Única Retornable de Coca-Cola. El principal objetivo de la actividad fue que niños y adolescentes aprendan la importancia de la reutilización de los envases plásticos, para así ayudar al medio ambiente.

El envase está concebido desde su diseño para nunca llegar a la basura: si su calidad permanece intacta puede tener muchas vidas y, cuando termina su ciclo útil, botella, tapa y etiqueta pueden reciclarse.