La iniciativa “Almuerzos Solidarios Nueva Carmen” está conformada por una olla común que se creó originalmente pensando en alimentar diariamente a los vecinos más complicados en tiempos de pandemia. Por estos días, sus fundadoras también se organizan para armar una cena navideña a las familias y entregar regalos a los niños.

A veces el dolor y la empatía se conjugan y se transforman en solidaridad, en acciones que dejan huella en otros. Y ese es el caso de Silvia Parra, quien recuerda que mayo del 2020 fue un mes particularmente triste: su mamá había fallecido después de una larga enfermedad y ella pasaba la pena sentada en la cocina de su casa en la Población Nueva Carmen de San Joaquín. En eso estaba cuando le sonó el teléfono: “Me llamaba una vecina para pedir ayuda, porque llevaba dos días sin comer, en su casa todos estaban contagiados con coronavirus. Eso me dolió porque me puse en su lugar”.

No lo pensó dos veces y el impulso de dirigente social la movió a salir inmediatamente a la calle a buscar alguna solución para sus vecinos enfermos. Fue ahí cuando se encontró con un residente del barrio que, tan conmovido como ella, decidió donarle inmediatamente 34 almuerzos. Silvia comenzó a convocar entonces a otras manos con dotes para la cocina para que se sumaran a la iniciativa solidaria.

“Nuestra ollita partió un 24 de mayo, nos pusimos a cocinar apenas llegó el vecino con todo y esas 34 cazuelas fueron nuestro primer almuerzo. Todavía no teníamos registro de cuánta gente era la que necesitaba, pero al otro día ya eran 70 los almuerzos. Lo hicimos por instinto, cariño y desesperación”, relata la fundadora de la iniciativa “Almuerzos Solidarios Nueva Carmen”.

Con Silvia, llegaron a ser cinco las mujeres de la cocina, entre ellas su mejor amiga, Karla, y su nuera, Christi. Juntas fueron haciendo un catastro del estado de salud y económico de sus vecinos. Hasta hoy, la olla común sigue entregando 45 contundentes almuerzos diarios, principalmente a adultos mayores y familias sin empleo, pero en los peores meses de cuarenta llegaron a repartir 120 raciones de lunes a domingo.

Para financiar los almuerzos solidarios, Silvia Parra tuvo que transformarse en activa twittera. A través de la cuenta @AlmuerzosSolid2 la iniciativa se dio a conocer en el ciberespacio y logró recibir el apoyo de particulares anónimos de distintas partes del mundo. “Una chilena nos escribió desde Alemania, hizo una colecta y nos envió como 2 millones de pesos en verduras, proteínas y abarrotes. Gran parte de las donaciones son de gente que a lo mejor no tiene tantas lucas, pero sí tiene un corazón grande”, explica.

Silvia en pleno armado de las cajas que regalarán una cena navideña a 50 familias de la población Nueva Carmen

Navidad solidaria

Mientras cocinan el menú del día, las mujeres de los “Almuerzos Solidarios Nueva Carmen” tienen otro proyecto en mente: las actividades de Navidad en el barrio. Afortunadamente acaban de conseguir los fondos para comprar los regalos que el Viejo Pascuero le entregará a los niños de la comunidad, en una once que prepararán ellas mismas.

Pero no es lo único; además lanzaron por redes sociales la campaña “Navidad con Dignidad”, que busca entregar 50 cenas navideñas en casa de los vecinos que almuerzan gracias a la olla común. La ayuda consiste en una caja especialmente pensada para Nochebuena, que incluye carne, pollo, papas duquesas, duraznos en conserva, pan de pascua y dos bebidas retornables donadas por Coca-Cola, entre otras mercaderías.

“Queremos darle esa alegría en Navidad a quienes reciben los almuerzos, porque no queremos cenar en familia pensando que ellos no tienen para celebrar. Por eso decidimos hacer la campaña para reunir las cenas y nos ha ido bien”, explica Silvia, mientras termina de sacar la foto de los 47 almuerzos del día que, como todas las tardes, subirá a Twitter para dejar registro de su trabajo.

Ahora, con el retroceso en las medidas sanitarias en Santiago, las mujeres de la olla común empiezan a preguntarse qué pasará en las próximas semanas con la situación de sus vecinos, aunque siempre están dispuestas a seguir ayudándolos. “Todas las mujeres de esta olla son grandes, cada una tiene una historia, pero aún así las dejan de lado por apoyar a la gente que lo necesita y eso me enorgullece”, finaliza Silvia.

El trabajo de voluntaria de Silvia es un ejemplo de que en esta Navidad el mejor regalo eres tú, como consigna la campaña navideña de Coca-Cola para estas fiestas tan especiales.