Margarita Valenzuela, más conocida como Doña Menche, comenzó vendiendo desayunos en la feria y hoy tiene uno de los negocios más surtidos de su barrio, en Renca, que atiende junto a su hija Marjorie. Para ayudar a familias como la suya existe el programa “Mi Barrio Mi almacén”. 

Cuando sus hijos eran pequeños, Margarita Valenzuela solía llevarlos de paseo al Cerro Renca para hacer un asado. Allí, los niños corrían, encumbraban volantines y paseaban por la Cueva de Don Emilio. De su casa hasta las faldas del parque hay apenas un par de cuadras. Por eso, cuando cada mañana abre las cortinas de su negocio, lo primero que ve es esa cumbre, la más icónica de la comuna. Y sonríe. 

Sus hijos ya son adultos. Y los hijos de sus hijos son los que ahora disfrutan del paseo, aunque no lo han podido hacer desde que llegó la pandemia. “Extraño poder ir al cerro a disfrutar con mis nietos”, dice Margarita, a quien pocos conocen por ese nombre: “Todos me dicen Menche y me gusta que sea así”.

Su aventura como comerciante empezó en la feria, vendiendo completos y desayunos. Con el paso del tiempo, diversificó sus ventas y hace 11 años que es dueña de un emblemático almacén familiar de calle Colo-Colo, que atiende con su hija y su yerno. “Acá pongo música, tiro la talla y nos reímos, porque con el encierro todos tenemos pena”, cuenta Menche. 

“Es una mujer trabajadora, esforzada y alegre, que nos ha dado lo mejor que ha podido”, remarca Marjorie, hija de Menche. 

La pandemia trajo desafíos para toda la economía, incluidos los pequeños comercios familiares. Las ventas bajaron de manera notoria, pero Menche decidió que su rol era seguir de pie, abasteciendo a sus vecinos de siempre con pan, cecinas, abarrotes, bebidas y todo lo que un hogar requiere. “La importancia de los negocios es que estamos más a la mano”, dice esta emprendedora que, para seguir atendiendo de forma segura, instaló una mica plástica y sanitiza diariamente el local.

“Les diría a los almaceneros que nunca pierdan la fe, que siempre sean optimistas, porque si un día les va ahí nomás, al otro día les irá un poquito mejor. Hay que estar alegres y con el alma y el corazón contentos. No importa el problema que uno tenga, pero en el almacén uno tiene que ser otra persona, para darle alegría a los vecinos”, dice Margarita, mientras sueña con el día en que se acabe la pandemia y pueda volver a salir a pasear con sus nietos.

Margarita Valenzuela instaló una protección de plástico para seguir atendiendo en tiempos de pandemia

Juntos Salimos Adelante 

El local de Doña Menche fue uno de los 69 comercios elegidos para sumarse al programa “Mi Barrio Mi Almacén”, de Coca-Cola Andina y la Municipalidad de Renca. Al menos 5 mil familias fueron seleccionadas por la Municipalidad de Renca para recibir dos partidas de 25 mil pesos, con las que pueden comprar productos en alguno de los 69 almacenes adheridos a la iniciativa. El plan contempla que los dueños de los negocios realicen el intercambio a través de una aplicación de celular. 

En Chile, más de 120.000 pequeños comercios de barrio trabajan con Coca-Cola. En su mayoría, estos almacenes representan el principal ingreso familiar. Ellos forman parte de la extensa cadena de valor de la empresa, que emplea a cerca de 40.000 personas de manera directa e indirecta, e incluye, entre otros, a productores agropecuarios, choferes, operarios, reponedores y almaceneros.

Marjorie, hija de Doña Menche, es su gran apoyo en las actividades administrativas del almacén