La pandemia dejará 118 millones de mujeres pobres en Latinoamérica, según cifras de la ONU. La única forma de salir adelante, entonces, es impulsar la recuperación de las comunidades. Así lo entendió Melyna Montes que, micrófono en mano, está transformando su entorno y, en alianza con Coca-Cola Chile, ayudó a desplegar un plan que reactivó la economía local a través de los almacenes de Bajos de Mena.

Melyna termina de contestar correos y organizar papeles en su nueva oficina de calle La Lechería, a un costado del Parque Juan Pablo II de Puente Alto. Minutos después, toma su micrófono y se sube al colorido furgón que conduce Julio Antón, camarógrafo y montajista de La Vitrina TV, el canal digital que fundó la dirigente social para promocionar los almacenes de su querido Bajos de Mena. Así comienza para ella un nuevo día de entrevistas en terreno.

Melyna es una líder que transforma y lo hace luchando por mejorar el entorno de sus vecinos. “A lo mejor no voy a cambiar el mundo, pero sí voy a cambiar mi sector y estoy empecinada en eso”, dice con convicción la mujer que hace algunos años se convirtió en figura mediática haciendo notas frente a una cámara y que hoy es dueña de su propio medio que transmite por Youtube, Facebook, Instagram y Twitter.

“No tenía idea de que tenía capacidades como comunicadora, hasta que llegó un proyecto de canal de televisión a Bajos de Mena y ahí me ‘descubrieron’. Lo que más me gusta de mi trabajo es el cariño de la gente, llegar a algún lugar y que me quieran abrazar y me entreguen su admiración como vecina y no como alguien inalcanzable”, comenta la reportera que, micrófono en mano, difunde en vivo las ofertas de los almacenes y entrevista a sus dueñas y dueños.

A través de las redes que ha creado en sus proyectos comunicacionales, la dirigente ha logrado cosas grandes para sus vecinos: hoy trabaja para sacar adelante una fundación que llevará su nombre y promueve otra agrupación de emprendedores llamada “Bajos de Mena Koo”, que busca activar el trabajo de tejedoras para que vendan sus productos en el retail y a grafiteros a proyectar sus diseños en poleras comercializables.

“No tengo grandes aspiraciones, solo quiero dejar un sector más amable para mi familia, porque no tengo un gran patrimonio, no tengo herencias, ni fábricas; lo único que tengo para dejar a mis hijos y nietos es mi barrio. Quiero un barrio mejor para mis vecinos que he visto crecer, para esos adolescentes que han sido madres y padres y que están a cargo de sus familias. Ellos necesitan un entorno más amable”, agrega.

Melyna difunde las ofertas de los almacenes de su barrio a través de su canal digital

La mujer tiene el poder

Los almacenes de barrio son en su mayoría administrados por mujeres que habitualmente no cuentan con espaldas financieras para soportar una crisis como la pandemia, pero que de todas maneras ponen la fuerza para salir adelante todos los días. Por ese motivo, Coca-Cola Chile no dudó en contribuir a que esos pequeños comercios del país pudieran mantener sus cortinas abiertas, a través de su iniciativa regional #JuntosSalimosAdelante.

En el marco de ese proyecto, la Compañía unió fuerzas con Asech y Canasta Local para desplegar en Bajos de Mena un plan concreto de ayuda que apoyó a 300 familias con mercadería canjeable en almacenes y entregó alimentos a 12 ollas comunes. Y Melyna fue una aliada crucial en esa alianza: ella ya estaba coordinada con su comunidad, trabajando con los negocios para abastecer una treintena de iniciativas que daban de comer a sus vecinos.

Tras cumplir  la meta global de  acompañar el desarrollo económico de 5 millones de mujeres en todo el mundo a través de la iniciativa 5by20 - que en Sudamérica impactó a más de 66 mil emprendedoras, y solo en Chile capacitó a 15.000 mujeres- la Compañía Coca-Cola seguirá en la senda de potenciar el poder transformador de las mujeres.

El objetivo es continuar apoyando a las emprendedoras en sus comunidades, profundizando el trabajo de reactivación económica en los territorios con foco especial en el rol de mujeres como Melyna, que pasó meses dejando los pies en la calle en busca de apoyos para que las ollas comunes nunca apagaran sus fogones o ayudando en la entrega de los kit tecnológicos que permitieron a las almaceneras mejoraran sus ventas.

El suyo fue siempre un trabajo con cariño y empatía, porque es capaz de ver su propio esfuerzo reflejado en los rostros de otras mujeres que sacan adelantes sus proyectos y familias. “Las mujeres somos multifacéticas, somos capaces de atender un almacén con todo lo que implica, pero también preocuparnos de nuestra casa, como mamás. La mujer tiene el poder en Bajos de Mena”, concluye Melyna.

La dirigenta entrevista a Loreto, encargada del almacén San Gabrielito