Almacenera por herencia,  María Angélica creció tras el mesón y tuvo que hacerse cargo del local familiar porque sus padres, que son adultos mayores, se refugiaron en el sur para guardar cuarentena. No ha sido fácil, pero con la ayuda de Coca-Cola Andina su local integra ahora la red de comercios adheridos al programa Mi Barrio Mi Almacén, que busca apoyar la reactivación de los negocios en Renca.

Se despidió con un abrazo de sus papás cuando, a inicios de 2020, partieron a veranear al sur. Como todos los años, el negocio de Renca quedaba a su cargo hasta el regreso, generalmente a fines de marzo.  Pero la pandemia de Covid-19 también cambió los planes de María Angélica Escobar: sus padres prefirieron extender su estadía lejos de la capital para cuidar su salud, y ella quedó a cargo del negocio.

“Los echo de menos, desde enero que no los veo porque no volvieron de las vacaciones, se quedaron allá por la pandemia. Pero lo que me motiva a levantarme todos los días es responderles bien a mis papás, por el compromiso que adquirí con ellos cuando me quedé en el almacén”, confiesa la responsable del negocio familiar, que atiende tras el mesón acompañada de su marido.

María Angélica lleva años acompañando a sus padres en el local del almacén “Los Nietos”, y lo disfruta. “Siempre he estado vinculada al negocio, porque siempre he ayudado a mis papás y lo que más me gusta es la interacción con mis vecinos, conversar con ellos para saber cómo están”, relata. Pero reconoce, eso sí, que hacerse cargo en pandemia ha sido bien distinto.

“En un inicio fueron difíciles las ventas porque la gente sentía temor de salir y nosotros de atender, entonces a veces abríamos y a veces no, pero después fuimos tomando las precauciones y nos fuimos reactivando”, sostiene la almacenera. Entre las medidas de bioseguridad, movieron el mesón de atención y las vitrinas para evitar el contacto directo con el público; limitaron el aforo máximo e instalaron un dispensador de alcohol gel.

Antes del almuerzo o cuando el pan para la once está recién llegado, los clientes del almacén de Renca han debido acostumbrarse a hacer una fila con distancia social en la vereda para no exponerse a contagios. Esa dinámica se ha vuelto común tanto en comercios de barrio como en supermercados y todo tipo de locales de venta.

El negocio “Los Nietos” atiende a través de una reja para no exponerse a contagios
 

Al igual que los papás de María Angélica, muchos de los vecinos de calle Los Lirios también son gente de la tercera edad, que han debido mantener un respetuoso confinamiento para no exponer su salud: “El impacto de la pandemia en el entorno de mi negocio ha sido fuerte porque la mayoría de mis vecinos son adultos mayores que pasan encerrados, con suerte salen una sola vez al día a comprar lo necesario, pero hay varios que no he visto en mucho tiempo”.

El almacén “Los Nietos” es uno de los 74 locales de la red de Mi Barrio Mi Almacén, programa de ayuda de Coca-Cola Andina y la Municipalidad de Renca. La iniciativa ya ha beneficiado a 9.500 vecinos de la comuna a través del canje de “cajas virtuales” de mercadería en los negocios cercanos al domicilio. Los almacenes de barrio son importantes núcleos de desarrollo en sus comunidades, porque generan más de 400.000 puestos de trabajo en Chile.

“Lo que más han canjeado los vecinos son alimentos no perecibles, como aceite y arroz, porque es lo que más les dura. Es bueno el beneficio, porque es gratis para ellos y un ingreso extra para mí, que me permitió reactivar la economía del negocio y tener más mercadería”, finaliza María Angélica, quien sigue adelante y a la espera de que sus padres regresen del sur una vez que se acabe la amenaza de la pandemia.

Angélica gestiona desde su celular el beneficio de la cajas digitales de Mi Barrio Mi Almacén