“En pandemia hay que saber perseverar, porque la vida continúa”. Con esa convicción, Marcia Macías se levanta todos los días a atender su negocio de abarrotes, ubicado en una concurrida avenida de Puente Alto. No está sola: tras el mesón la acompaña su hijo Gonzalo. Juntos decidieron seguir atendiendo a su clientela y salir adelante en un año difícil. Su almacén fue uno de los elegidos por Coca-Cola Chile para sumarse a la red de apoyo en Bajos de Mena.

El almacén tiene una ubicación estratégica en plena calle Ernesto Alvear de Puente Alto, donde circula gran parte de la movilización pública que llega al sector, además de los residentes de barrio. Pero además el local sabe imponerse a la vista, porque cuando las cortinas están arriba se dejan ver sus holgadas dimensiones y el cartel rojo con el nombre en letras gigantes llama la atención: “Minimarket donde Gonzalo”.

“Le puse Gonzalo porque es el único hijo que tengo”, explica Marcia, la orgullosa madre y almacenera que decidió hacer de su hijo su principal aliado detrás del mesón. Ambos se mueven perfectamente coordinados para atender diariamente los asuntos del negocio: “Todos lo conocen acá, él me ayuda mucho en los pedidos y me acompaña”, agrega.

Marcia tiene décadas de experiencia almacenera, porque lo suyo es una vocación que lleva en la sangre: “Toda mi vida la he dedicado al comercio porque mis papás también eran comerciantes. Desde chica que me ha gustado el negocio, empecé a ayudarle a mi papá cuando tenía ocho años y llegaba del colegio, luego me independicé porque me casé, entonces formé mi propio negocio y llevo 30 años en el rubro”.

Cuenta que el primer negocio que tuvo era muy pequeño, lejos del surtido minimarket que hoy maneja y que ofrece a sus clientes pan, abarrotes, embutidos y bebidas. Con los años y gracias a su constancia -abre siempre muy temprano y cierra muy tarde-, pudo ver crecer su proyecto e incluso trasladarse de local para estar más cerca de su familia.

“Hay que ser perseverante, hay que estar ahí, siempre dándole, aunque existan días malos y hasta que uno logre lo que realmente quiere. Siempre me ha gustado atender a la gente, es como una terapia para mí, me siento súper feliz atendiendo un negocio”, comenta la dueña del local que ha sido un centro neurálgico de compras para sus vecinos en tiempos de pandemia.

Desde que azotó la pandemia, el negocio de Marcia atiende a través de una reja para no exponerse a contagios

“La vida continúa”

Para seguir operando con seguridad al inicio de la cuarentena, Marcia se puso mascarilla y comenzó a atender detrás de la reja cerrada. “Hay que seguir trabajando y poniéndole el hombro, porque la vida continúa, por eso tratamos de protegernos lo que más podemos; además, a la gente le sirve más venir a un negocio de barrio que ir a un supermercado”, comenta.

Su local fue parte de la red almacenes elegidos para formar parte del programa de ayuda de Coca-Cola Chile a 300 familias de Bajos de Mena, donde los beneficiados pueden adquirir  productos de primera necesidad. La idea es que los recursos queden en la comunidad, para apoyar tanto al presupuesto familiar como a los comercios locales.

“La gente ha estado muy contenta y agradecida con lo que entregó Coca-Cola y a nosotros también nos ayudó mucho, porque las ventas del negocio no han estado tan buenas”, finaliza Marcia, una de los 120.000 socios almaceneros que trabajan en conjunto con el Sistema Coca-Cola y que, en su mayoría, son mujeres y representan el principal ingreso familiar.

El apoyo es parte de la iniciativa Juntos salimos adelante, un plan integral del Sistema Coca-Cola que busca acompañar en su reactivación a los almacenes de barrio, los principales socios de la Compañía.

Marcia y su hijo Gonzalo, una dupla emprendedora en Puente Alto