Una persona aporta para un almuerzo solidario, un restaurante cerrado por la pandemia lo prepara y un furgón escolar que se quedó sin trabajo en cuarentena lo distribuye a un comedor social. Así es la cadena solidaria de la campaña de “Comida para Todos”, a la que se suma Coca-Cola Chile en comunidades de Bajos de Mena y Valparaíso.

Durante 2020, la pandemia hizo retroceder de manera preocupante los índices de nutrición en Chile, al punto que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que 700.000 personas sufren de inseguridad alimentaria en el país. Para enfrentar el problema, la plataforma colaborativa “Comida para Todos” ideó un modelo innovador de gastronomía social, cuya campaña de emergencia busca activar toda una red solidaria para alimentar comunidades.

La campaña opera así: las personas ingresan a comidaparatodos.cl, donde pueden donar un monto de dinero correspondiente a cierto número de almuerzos. Las empresas socias multiplican esas donaciones; el dinero se usa para activar a restaurantes y comedores que cocinan los platos, que se distribuyen en raciones a familias de sectores vulnerables. El modelo implica que un restaurante “apadrina” a una comunidad, preocupándose de incorporar prácticas de alimentación saludable en las entregas.

Uno de los eslabones de esta cadena solidaria es el comedor social que la Fundación Construyendo Historias opera en Quilicura. Marta Elgueta, vicepresidenta de la ONG, explica que gracias a esa red solidaria se entregan entre 100 y 150 colaciones diarias: “En Quilicura hay mucha gente que necesita comer, nosotros no contábamos con los medios para ayudar, pero queríamos hacerlo y afortunadamente apareció la gente de Comida para Todos”.

Las raciones llegan hasta el comedor de Quilicura a bordo del furgón amarillo de Jacqueline Vásquez, transportista escolar de la comuna que perdió su trabajo en pandemia y se reinventó, integrándose a la cadena de distribución de almuerzos. “Es una ayuda mutua, porque yo puedo sustentar mi hogar y a la vez ayudar a todas las familias que están pasando por un mal momento”, explica la “tía” Jacquie, que retira la comida desde la cocina del restaurante BOA.

“Cuando empezó la pandemia quisimos ser un aporte y empezamos a entregar comida en hospitales, luego nos incorporamos a este proyecto de ‘Comida para Todos’ entregando almuerzos en La Pintana y hoy seguimos entregando a comedores en Quilicura; a esta cadena nosotros le llamamos círculo virtuoso”, agrega Francisca Diban, dueña de BOA, uno de los primeros locales en sumarse a la plataforma.

En la cocina de BOA, restaurante de Francisca Diban, se preparan almuerzos para distintos comedores sociales

Colaborar para alimentar

“Comida para Todos” propone una plataforma de innovación colaborativa que nace de la unión de distintas organizaciones para diseñar sistemas que favorezcan la seguridad alimentaria. Sus tres líneas de acción son: educar en temas de alimentación saludable; capacitar en materias de gastronomía a las comunidades para que después tengan más oportunidades de empleo o de emprender; y entregar alimentación a quienes más lo necesitan en coyunturas de crisis.

Unas 60 organizaciones conforman la red de “Comida para Todos”, cuyos socios coordinadores son Fundación Gastronomía Social, CoLab Innovación Social UC, Corporación Cultiva y Corporación Gastronómica La Chimba. El proyecto cuenta además con la asesoría técnica de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO; y recibe el apoyo de municipalidades, empresas y una red de 40 restaurantes.

La campaña solidaria ha entregado almuerzos a 1.200 familias. Y a partir de junio, “Comida para Todos” comenzó a trabajar codo a codo con el programa El Sabor de Compartir de la Compañía Coca-Cola, que busca mejorar la seguridad alimentaria en América Latina.

En nuestro país, la alianza entre “Comida para Todos” y Coca-Cola Chile permitirá apoyar a familias que acuden a comedores sociales de la ciudad de Valparaíso y del sector de Bajos de Mena, en Puente Alto.

En el comedor de la Fundación Construyendo Historias de Quilicura, Marta Elgueta sirve el almuerzo para las familias