La crisis por el coronavirus le significa al Hogar de Cristo un importante incremento en las necesidades presupuestales: sin los aportes de empresas, como Coca-Cola Chile, la tarea de ayudar a quienes más lo necesitan sería muy difícil. Journey fue testigo de cómo se acopian y distribuyen las donaciones que la fundación recibe por estos días.

Cajas por todas partes y personas con mascarillas que van y vienen apuradas y ocupadas. El movimiento diario es intenso en la bodega que centraliza los insumos que se utilizan en los diferentes centros del Hogar de Cristo. Por estos días, en el inmenso galpón ubicado en Estación Central se acumulan cientos de cajas de mascarillas, guantes, trajes de seguridad y muchas otras donaciones. La pandemia presentó nuevos desafíos, y la solidaridad ha permitido que el Hogar de Cristo salga adelante.

Desde ese centro de acopio se distribuyen también los artículos de limpieza y remedios para los 35.000 usuarios que la fundación creada por el Padre Hurtado atiende en sus distintos programas. Y como las necesidades son urgentes y numerosas, los paquetes se arman rápido para poder despacharlos a las distintas hospederías ubicadas en las regiones del sur, del centro y del norte.

“A lo largo de todo Chile hemos tenido que reinventarnos y usar nuestra creatividad y cariño para habilitar durante las 24 horas los dispositivos de atención”, señala el Capellán General de la institución, José Francisco Yuraszeck, y explica que desde el comienzo de la pandemia la atención y los cuidados se han centrado en las personas mayores, la población con discapacidad y aquellos en situación de calle. 

De esta forma, actualmente mantienen en cuarentena a 4.500 personas que se encuentran dentro de la población más vulnerable. Por esa razón, las necesidades materiales son inmensas. Por ejemplo, si en tiempos normales se entregaban 1.600 almuerzos diarios, hoy deben suministrarse 2.800, en los cerca de 100 centros que ahora funcionan todo el día. Si habitualmente se consumían 250 mascarillas al mes, hoy se requieren 8.000 al día.

La pandemia enfrenta al Hogar de Cristo al desafío de readministrar su presupuesto para poder cumplir con todas las nuevas necesidades. Frente a ello, las donaciones de empresas como Coca-Cola Chile han jugado papel crucial a la hora de cuidar a quienes más lo necesitan.

El Director Ejecutivo de la Fundación, Juan Cristóbal Romero, remarca que sin los actuales aportes de privados, a la institución le sería imposible cubrir todas las necesidades que tiene. “La donación de Coca-Cola está permitiendo al Hogar de Cristo disponer de equipos de protección personal -como guantes, mascarillas, buzos sanitarios y cubre-calzados, entre otras cosas- que son indispensables para salvaguardar la vida y salud de las personas que integran los servicios”, aclara.

El Capellán General y el Director Ejecutivo del Hogar de Cristo supervisan las donaciones recibidas en mascarillas, guantes y otros artículos de protección.