Krossbar es un local con tradición en Bellavista, barrio icónico de la bohemia santiaguina que ha comenzado a cerrar calles para instalar terrazas donde antes transitaban vehículos. La cervecería -que tiene tres locales en Santiago- sobrevivió a la pandemia gracias a sus ahorros y a un delivery que mantuvo vivo el vínculo con los clientes. Hoy son parte de la plataforma Juntos en Todas.

Cuando a inicios de la primavera comenzaron a flexibilizarse las medidas sanitarias después de meses de encierro, los barrios bohemios ya tenían un plan para cambiar la cara y convocar al público con seguridad. En el sector gastronómico más activo de Bellavista, la autoridad dio permiso para instalar terrazas en plenas calles Dardignac y Constitución, donde mesas y quitasoles reemplazaron a los antiguos estacionamientos.

El murmullo de risas y conversaciones entremezcladas que solía sonar puertas adentro en los locales ahora se trasladó a las calles soleadas y llenó de vida un entorno diverso de teatros, restaurantes, pubs y bares. Krossbar, emblemática cervecería, fue uno de los negocios que reabrió tras meses de esfuerzos por sobrevivir a la cuarentena.

“Fue difícil sobrevivir, afortunadamente Krossbar es una empresa a la que le iba bien antes y eso ayudó, además tuvimos apoyo de nuestros proveedores para pasar la crisis. Pero la pandemia nos pegó fuerte, sobre todo a nosotros que somos un bar de experiencia; finalmente tomamos la opción de aguantar y valió la pena la espera, porque ahora estamos con los locales llenos”, reflexiona León Reynes, uno de los dueños y gerente del bar que, además, tiene locales en Orrego Luco y Borde Río.

Llegada la pandemia en marzo, se preguntaron si incorporar el canal de delivery y finalmente lo activaron en uno solo de los locales, para probar si funcionaba. Convocaron al personal que quisiera volver a trabajar voluntariamente y crearon promociones de cervezas y picoteo para enviar a domicilio. Aunque comercialmente no fueron significativos los ingresos, León reconoce que en términos de marketing funcionó.

“Nuestros clientes estaban felices de volver a tener un vínculo con nosotros. Los bares son lugares importantes en la ciudad en que las personas se relacionan o donde se realiza la primera cita, entonces la gente sufrió cuando perdió eso en pandemia, por tanto, abrir el delivery fue volver a contar un poco nuestra historia”, comenta el Gerente de Krossbar.

La cervecería Krossbar tiene tres locales: en Bellavista, Borde Río y Orrego Luco.

Un regreso presencial

Después de tres meses sobreviviendo gracias a los ahorros y el delivery, vino la apertura paulatina en terrazas, lo que inyectó de optimismo al personal de Krossbar y a su fanaticada. “La reapertura fue positiva, la mayoría del personal estaba súper entusiasmado porque la propina es algo importante para ellos; y para los clientes también fue genial, porque abrimos las terrazas y se llenaron”, precisa León Reynes.

Y no sólo se activó el bar de Dardiganc, el local de Orrego Luco en Providencia también pudo sacar las mesas tras la decisión de la Municipalidad de Providencia de cerrar algunas calles de zonas gastronómicas; algo similar a lo que pasó en Vitacura, donde Krossbar empezó a atender a sus clientes en los jardines públicos aledaños.

El bar forma parte además de la red de locales de “Juntos en Todas”, una plataforma de Coca-Cola Andina que se propuso apoyar la reactivación del sector gastronómico a través de beneficios que motivaran a los clientes a volver a salir a los restaurantes, como giftcards con descuentos.

Así, bares y restaurantes del país tratan de ponerse de pie, a pesar de lo incierto que sigue el panorama sanitario. Mientras, el dueño de Krossbar confía que el carrete al aire libre se instale como algo más permanente: “porque algo positivo que se ha visto en este tiempo son los cierres de calles, que ojalá se mantengan después de que todo esto termine”.

León Reynes, uno de los dueños y Gerente de Krossbar