En alianza con “Comida para Todos”, la iniciativa de Coca-Cola Chile está distribuyendo 5.000 almuerzos en Valparaíso y Puente Alto. Uno de los lugares del puerto donde se entregan los platos de comida es un comedor creado hace 21 años por un sacerdote emblemático de la ciudad: el “Padre Pedro”, Capellán del Congreso Nacional y de Bomberos.

En la oficina parroquial del sacerdote Pedro Nahuelcura luce enmarcada una foto suya vistiendo traje de bombero. La imagen es de 2007, horas después de la gigantesca explosión en calle Serrano, de Valparaíso, donde él fue uno de los voluntarios que asistió al combate de las llamas. El “padre Pedro” -como lo llaman en la Iglesia Corazón de María- es además capellán de Bomberos y ha sido testigo de varios de los grandes incendios en la zona.

“Fue en tiempos de los mega-incendios donde surgieron las campañas de alimentación que ahora hemos reactivado”, recuerda quien también es capellán del Congreso Nacional y director de la Pastoral de Movilidad Humana. El párroco llegó al puerto hace 21 años y una de las primeras cosas que se propuso crear fue el comedor “Techo Fraterno”, que pasó a ser el segundo más antiguo de la ciudad después del que ya funcionaba en la Iglesia La Matriz.

“Este centro es sede de la Pastoral de la Movilidad Humana, atendemos a inmigrantes y gente del mar, como pescadores, además del territorio parroquial, por tanto, es un punto de encuentro de personas en situación de desplazamiento humano y nacionales en situación vulnerable. Al comedor lo llamamos Techo Fraterno porque es un comedor grande que entrega alimentación a cerca de 150 personas que vienen diariamente a buscar un plato de comida”, explica.

Antes de la pandemia el comedor de la iglesia se llenaba de mesas para recibir a las personas con comida caliente; hoy ese escenario cambió por un sistema de reparto en puerta de los platos en empaques para llevar. De lunes a viernes, distintos equipos de voluntarios de los cerros de Valparaíso se turnan para cocinar y servir los alimentos que se financian gracias al aporte de empresas y otras instituciones.

La parroquia y su comedor están ubicados en el corazón del barrio El Almendral, donde convergen los cerros La Cruz, El Litre, Las Cañas y Merced. “Todos son sectores vulnerables, donde muchos eran trabajadores portuarios que quedaron sin trabajo”, aclara el sacerdote. A eso se suma la población flotante que acompaña a sus familiares hospitalizados en el Hospital Carlos Van Buren, que pasan días esperando y suelen acercarse al comedor cuando se les acaban los recursos.

El sacerdote Pedro Nahuelcura, quien fundó del comedor social Techo Fraterno hace 21 años.

Una cadena colaborativa

El comedor Techo Fraterno fue uno de los centros donde la iniciativa “El Sabor de Compartir” de Coca-Cola Chile entregó 5.000 platos de comida, a través de un sistema en que los clientes de aplicaciones de comida a domicilio aportaban al financiamiento de cada almuerzo con la compra de productos del portafolio en sus pedidos. Todo eso fue posible gracias a la alianza con la red colaborativa “Comida para Todos”, que opera un modelo de alimentación justa que además busca reactivar el alicaído rubro gastronómico.

Julia Cortés, Sara Arévalo e Ingrid Cruz son las tres voluntarias del jueves en el comedor, encargadas de calentar, empacar y entregar una contundente porción del estofado de cerdo del día. Los almuerzos son preparados en los restaurantes “Verso” y “La Caperucita y el Lobo”, dos reconocidos locales del eje gastronómico de calle Ferrari, a los que golpeó la pandemia, pero que han podido mantener a parte de su personal gracias a esta iniciativa colaborativa entre “El Sabor de Compartir” y “Comida para Todos”. Asimismo, la iniciativa ha activado a quienes venden los productos a los restaurantes y a quienes los transportan hasta la iglesia. Una cadena virtuosa.

“Valparaíso está en crisis después del estallido social y de la pandemia. Y se mueve gracias al motor del turismo y la gastronomía, por eso es bueno que, en situaciones como ésta, podamos ser un puente de solidaridad también con aquellos que han estado paralizados todo este tiempo y que permiten dar un plato de comida a quienes más lo necesitan”, finaliza el Padre Pedro.

La Iglesia Corazón de María del El Almendral de Valparaíso, a los pies del Cerro La Cruz.

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