La cadena virtuosa que reactiva restaurantes, pequeños productores y transportistas llega a Valparaíso para abastecer de almuerzos a un comedor social que tiene dos décadas de vida. Todo gracias a la campaña El sabor de Compartir del Sistema Coca-Cola que, en alianza con la iniciativa “Comida Para Todos”, está entregando 5.000 raciones a familias del puerto y del sector de Bajos de Mena, en Santiago.

El comedor “Techo Fraterno” ocupa la planta subterránea de la Iglesia Corazón de María, a los pies del Cerro La Cruz de Valparaíso. Ahí las voluntarias de los jueves trabajan desde temprano calentando un estofado de cerdo en gigantes fondos de aluminio, mientras en el salón contiguo a la cocina se finiquitan los detalles para el lanzamiento de la campaña “El Sabor de Compartir”, iniciativa que entrega alimentación nutritiva y de calidad a quienes se han visto más golpeados por la pandemia.

Coca-Cola Chile, junto a sus socios embotelladores Coca-Cola Andina y Coca-Cola Embonor, se asociaron a tres de las plataformas de delivery más importantes del país -Cornershop, PedidosYa y Rappi- para que cuando un usuario sume bebidas del portafolio a su compra, se traduzca en un aporte a la red colaborativa “Comida Para Todos”, de la Fundación Gastronomía Social, que entrega almuerzos a quienes más lo necesitan.

“Con esto estamos asegurando alimentación diaria para mucha gente que lo necesita y que acá en Valparaíso está siendo canalizada a través del comedor ‘Techo Fraterno’. Es una iniciativa que estamos realizando con las comunidades, abasteciendo con más de 5.000 raciones al mes, las que son preparadas por restaurantes que también se están reactivando”, explica Edgardo Riedemann, Gerente de Coca-Cola Embonor de la Quinta Región.

Los almuerzos solidarios de “Comida Para Todos” se financian gracias al aporte de particulares y de empresas como Coca-Cola Chile. “Por eso es demasiado importante que las empresas aporten, ya que permiten tener un mayor volumen; las personas también se pueden meter a la página comidaparatodos.cl para hacer su aporte, pero es distinto cuando una empresa es la que entrega 5.000 raciones”, agrega Leonardo De la Iglesia, miembro del equipo de “Comida Para Todos” y dueño del restaurante porteño La Caperucita y el Lobo.

Tres voluntarias de la cocina junto a representantes de “Comida para Todos”, Coca-Cola Embonor y “Techo Fraterno”.

Alimentos para “Techo Fraterno”

El padre Pedro Nahuelcura es fundador y director de la Casa de Acogida de Migrantes que ocupa parte de las dependencias aledañas de la Iglesia Corazón de María y conoce, como pocos, las reales necesidades que tiene la población más vulnerable de Valparaíso. Dice que en el comedor “Techo Fraterno” -que tiene más de dos décadas funcionando en su parroquia- siempre hay comida para quien la necesite.

“Valparaíso está en crisis después del estallido social y de la pandemia. Y se mueve gracias al motor del turismo y la gastronomía, por eso es bueno que, en situaciones como esta, podamos ser un puente de solidaridad también con aquellos que han estado paralizados todo este tiempo y que permiten dar un plato de comida a quienes más lo necesitan”, agrega.

La iniciativa “Comida Para Todos” reactivó dos restaurantes en la ciudad puerto, los que se turnan bisemanalmente para preparar los cerca de 150 almuerzos diarios que llegan al comedor del Padre Pedro. Se trata de dos connotados locales del eje gastronómico de calle Ferrari, en el Cerro Florida: La Caperucita y el Lobo y Verso. Adicionalmente, las raciones son transportadas en la camioneta de Francisca Gutiérrez, otra emprendedora del rubro pastelero que también es parte de la cadena virtuosa.

La comida del restaurante Verso llega envasada al vacío hasta el comedor social, donde las voluntarias lo calientan y entregan.

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