Con casi una década en Valparaíso, este restaurant es hoy un imperdible del circuito gastronómico porteño y uno de los dos locales que cocinaron parte de los 5.000 almuerzos que entregó la campaña “El Sabor de Compartir” de Coca-Cola Chile durante un mes, en alianza con la plataforma “Comida para Todos”

Es mediodía en la cocina del restaurante “La Caperucita y el Lobo”. Leonardo De la Iglesia -su chef y copropietario- prende fuegos y mueve sartenes al ritmo de las comandas que hacen fila con pedidos de mollejas, choritos y la pesca del día. Leo disfruta de ese trajín porque lo lleva en la sangre y tener un restaurante siempre fue su anhelo: “Me enseñó a cocinar mi abuela, por eso siempre volveré a esos sabores: a la mazamorra, las pantrucas, la chuchoca, dándole un toque moderno y con mucho sabor”.

Esa mezcla de recetario tradicional y técnicas de cocina gourmet es la que ha hecho tan querido al local que hace nueve años fundaron Leonardo y su mujer, Carolina, en una casona familiar de 1920 que mira a la bahía desde las faldas del Cerro Florida, en Valparaíso. Unas sinuosas y empinadas escaleras de piedra conducen al visitante hasta el restaurante con épica y nombre de cuento, cuya carta promete un menú “para comerte mejor”.

Todo ese cuento de hadas quedó en pausa cuando el Covid-19 obligó a bajar cortinas al rubro gastronómico del puerto, polo turístico que rankeaba en las mejores guías del mundo. En “La Caperucita y el Lobo” activaron el delivery para tener alguna entrada y su clientela más fiel enganchó rápido con pedidos del pan focaccia característico de sus mesas. Si no se podía salir a comer, entonces llevaban la experiencia hasta la casa.

“La pandemia fue súper dura para nosotros -agrega el chef- porque cuando nos cerraron el 16 de marzo de 2020 fue difícil adaptarse; llevábamos nueve años con el restaurante abierto de martes a domingo y de un día para otro tienes que preguntarte qué hacer para mantener a las 14 personas que tienes contratadas”. En medio de ese incierto panorama, apareció la cadena virtuosa de “Comida para Todos”.

Platos que alegran el día

Cuando “La Caperucita...” se integró al equipo de “Comida para Todos”, tuvieron que comprar una cuchara gigante para revolver los fondos de comidas, cuenta Claudio Porcel, subchef y mano derecha de Leonardo en la cocina. Él explica que pasaron de un par de decenas de platos que montaban diariamente, a preparar cerca de 200 porciones. “Es comida que va con el cariño que siempre estamos acostumbrados a dar”, confiesa el joven cocinero.

“En el momento más crítico de la pandemia llegó Comida para Todos y fue súper lindo, fue un salvavidas para nosotros. Pude recontratar a Claudio y después empecé a llamar a otros colaboradores, así pude respirar un poco. Partimos cocinando en abril del 2020 con ellos y hacíamos 1.200 colaciones semanales, un volumen muy alto”, cuenta el dueño del local.

“La Caperucita y el Lobo” es uno de los dos restaurantes de Valparaíso que cocinaron los almuerzos que entregó la campaña “El Sabor de Compartir” de Coca-Cola Chile en el comedor Techo Fraterno, en alianza con la plataforma “Comida para Todos”. El modelo está pensado en reactivar al rubro gastronómico, con sus proveedores y transportistas, a la vez de satisfacer la necesidad de alimentación de población vulnerable.

“Esto tuvo un impacto grande en las ollas comunes y comedores de la región, además le pudimos seguir comprando a nuestros proveedores chiquititos de la feria”, sostiene Leo, a lo que Claudio agrega: “Es algo muy bonito, estamos haciendo comida para la gente que lo necesita, entonces tienen que ser platos que les alegren el día”.

Leonardo De la Iglesia, dueño y chef del restaurante, un imperdible de la movida gastronómica de Valparaíso.

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