Blanca empezó recolectando residuos a pie, luego tuvo un triciclo y ahora una camioneta. Su historia está marcada por el  esfuerzo y la dedicación, desde que llegó a Chile a mediados de los 90. 

Superación, perseverancia y esfuerzo. Esas palabras marcan y definen la historia de Blanca Rebaza. Llegó a Chile tras dejar su Perú natal en 1996. Por aquel entonces, consiguió trabajo como empleada doméstica y así siguió durante siete años, hasta que su hijo pequeño la animó a cambiar. “Así fue que me volví recicladora. Eso me permitió alimentar a mi hijo y tener un horario que me dejara tiempo para estar con él”, recuerda.

Esta vecina de Lo Hermida, en Peñalolén, comenzó a notar que en los alrededores de su barrio siempre se botaban materiales que se podían reciclar y reutilizar -como ropa y juguetes-, pero que terminaban siendo llevados por el camión de la basura. Así, no demoró en ponerse manos a la obra en busca de darle una segunda vida a muchas de las cosas que la gente desechaba.

“Encontraba injusto ver esas cosas botadas, porque hay gente de mi comuna, de mi misma población, que muchas veces no puede optar por ese tipo de juguetes. Entonces empecé a recoger, poniendo mis ganas y mi esfuerzo”, explica.

Sus primeros años reciclando fueron de sacrificio, porque empezó a recolectar a pie y con un bolso en la mano. “Después conseguí un carrito de arrastre, luego un carro de supermercado de los que venden en la feria, para después comprarme un triciclo. Así fui escalando etapas, hasta que pude conseguir un vehículo, que no es gran cosa, pero que sirve para mi trabajo”, cuenta.

En la actualidad, Blanca forma parte del Programa de Recicladores de la Municipalidad de Peñalolén, donde comparte labores con 16 compañeros, y el reciclaje se ha constituido como la fuente de ingresos con la que mantiene a su familia. “Con el reciclaje pude comprar mi vivienda y educo a mis hijos hasta el día de hoy. Tengo un hijo en la universidad y, a mucho orgullo, puedo decir que ahora está fuera del país estudiando. El reciclaje es mi vida y mi sustento”, aclara.

Seguir adelante

El cierre de los Puntos Limpios como consecuencia de la cuarentena por la emergencia sanitaria cambió la forma de trabajar de los recicladores de Peñalolén y de otras tantas zonas. “Volvieron a llenarse los camiones de basura y allí se va el reciclaje. Pero hay vecinos que nos llaman para que vayamos a retirar sus materiales”, cuenta Blanca.

Para apoyar a los recicladores como Blanca ante los nuevos desafíos, la Fundación Coca-Cola repartió a lo largo de todo Chile cajas con alimentos y artículos de aseo. La ayuda llegó a 1.200 familias de recolectores junto al apoyo de la Corporación Cultiva.

“Cuando se acabe la pandemia, quiero que la gente tenga mucha más conciencia sobre el reciclaje, para que no retrocedamos; que sigan reciclando, y que si antes lo hacían diez, que ahora lo hagan veinte”, finaliza Blanca.

Blanca tiene su propio emprendimiento de reciclaje y reutilización, gracias a la camioneta que pudo comprar