Recorrer el zigzagueante pasillo que lleva desde la entrada hasta el amplio espacio abierto en el que interactúan los investigadores del Centro de Innovación y Desarrollo de Coca-Cola (CIDCC) en México, donde nacen las bebidas que la Compañía ofrece para toda Latinoamérica, es un verdadero viaje en el tiempo. Y no sólo porque en sus paredes se resumen los 131 años de historia del mayor fabricante de bebidas del mundo, sino también por el vanguardista diseño de sus instalaciones y la tecnología de punta que viste sus laboratorios. Allí se respira futuro.

Un pasillo zigzagueante resume los 131 años de historia de Coca-Cola.

Un circuito ideal

Inaugurado oficialmente en septiembre de 2016, lo que lo convierte en el más nuevo de los seis centros de su tipo fundados por Coca-Cola alrededor del mundo (hay dos en Estados Unidos, uno en Europa, uno en Japón y otro en China), en el CIDCC todas las áreas trabajan de manera interrelacionada.

En el Laboratorio de Innovación se analizan tendencias y se proponen nuevas fórmulas de bebidas; existe un área en la que se investiga en empaques livianos y más amigables para el medio ambiente; en su planta piloto se chequea la calidad y seguridad de las novedades antes de que salgan al mercado, y se aprovecha su escala semi industrial para obtener una cantidad suficiente del producto que se quiere testear en las pruebas con consumidores y expertos que tienen lugar en el Centro del Consumidor. Este Centro es pionero en su tipo dentro del Sistema Coca-Cola, y a partir del éxito logrado allí, el CIDCC de Atlanta decidió crear su propio espacio de interacción con consumidores.

El momento de cata de nuevas fórmulas, espacio privilegiado de interacción con el consumidor.


“Todo lo que aquí se desarrolla es lo que vamos a ver en nuestros mercados”, sintetiza María Ana Lacquaniti, Gerente Senior de Comunicaciones Institucionales de Coca-Cola para el Cono Sur de América Latina. A su lado, Ernesto Arreola, Gerente de Aprobación de Fórmulas e Ingredientes y Gestión de Proyectos, brindó algunos datos contundentes: “En un año, este Centro aporta alrededor de mil propuestas de nuevas fórmulas, de las que se terminan aprobando cerca de 380 y 90 ingredientes; es decir estamos aprobando más de una fórmula al día. Esto nos permite realizar unos 241 lanzamientos de nuevos productos en Latinoamérica”, expone con orgullo. Y agrega: “Hoy nuestro trabajo está muy fuertemente enfocado a la reducción calórica de las bebidas. Sólo el año pasado lanzamos 112 nuevas fórmulas bajas o sin calorías en la región”.

En la misma línea, Débora Moulin, Gerente de Bebidas Gaseosas y Endulzantes del Laboratorio de Innovación, enfatiza que “el tema de la reducción de azúcar es la prioridad número uno del negocio en América latina. En la región, el gusto por el sabor dulce es normalmente más elevado que en otros lugares del planeta, por eso nuestro Centro es pionero en todo lo que tiene que ver con reducción calórica en las bebidas, impulsada por las nuevas demandas de los consumidores. Lo que hacemos aquí ya se está replicando en otros países”.

Otro de los ejes del trabajo del CIDCC reside en el desarrollo de empaques. En el marco del reciente anuncio global del lanzamiento de Un Mundo Sin Residuos –la iniciativa con la que Coca-Cola se compromete a recolectar y reciclar, para el año 2030, el equivalente al 100% de los envases que pone en el mercado–, todo lo que tiene que ver con el ciclo de vida de botellas y latas cobra nueva dimensión.

“Ya implementamos un proyecto que es único a nivel mundial, que tiene que ver con nuestros productos que se llenan en caliente, tales como jugos, néctares, tés y Powerade. Gracias a una nueva tecnología, logramos reducir en un 25% la cantidad de plástico que utilizamos para la elaboración de las botellas que los contienen. Esta reducción en los productos de llenado en caliente es record mundial: nadie más en la industria consiguió estos pesos”, celebró Juan Daniel Benito, Gerente del Área de Desarrollo de Empaques del CIDCC.

El Centro es pionero en el desarrollo de envases con menos plástico. 

Por su parte,  Alejandro Expósito, encargado de Ingeniería de Procesos, Planta Piloto y Laboratorio de Analítica, se entusiasmó al presentar una planta piloto que está por comenzar sus funciones. A la que ya existía, con capacidad para elaborar gaseosas y bebidas sin gas, se suma una nueva que se va a dedicar al desarrollo de jugos, tés, cafés, lácteos y bebidas de proteína vegetal, en línea con el renovado propósito de Coca-Cola de afianzarse como una Compañía Integral de Bebidas.

“En el mes de mayo, además, vamos a disponer de un nuevo sistema de filtración, principalmente, de leche. Esta tecnología nos va a permitir separar o concentrar ciertos ingredientes de la leche como vitaminas, minerales, suero lácteo, grasas, lactosa, de manera de poder modelar el producto final que queremos ofrecer al mercado”, informó Alejandro.

Bienestar que se exporta, y se vive.

Independiente de los resultados en innovación y desarrollo que allí se producen, un capítulo aparte merecen los espacios de trabajo.

En el CIDCC no existen las oficinas cerradas. La apuesta es facilitar los intercambios y potenciar la creatividad en equipo. Enormes ventanales, luz natural ingresando a raudales y cómodos sillones invitan a juntas casuales e intercambios de ideas. En la cafetería, las botellas de Coca-Cola se transformaron en modernas lámparas de diseño, como para ratificar que la innovación se respira en cada metro cuadrado del establecimiento.

El Centro cuenta además con un equipo de “Balance de Vida”, que fomenta la conciencia de la salud entre los empleados y busca que puedan equilibrar aspectos de la vida laboral con la social, así como un gimnasio donde se ofrecen clases en diversos horarios.

El objetivo es que el CIDCC sea un sitio en el que la gente pueda desarrollar su mayor potencial para beneficio de los consumidores y el medio ambiente de la región.

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