La primera Jornada de Edulcorantes realizada en Chile fue una muestra más de la importancia que están adquiriendo los endulzantes no calóricos, ad portasde cumplirse tres años de la promulgación de la Ley de Etiquetado, normativa que incentivó la reformulación en recetas de alimentos y bebidas.

Los chilenos estamos cada vez más interesados en adoptar hábitos saludables de alimentación, ya sea por la fuerte entrada de una nueva cultura o porque simplemente las regulaciones están empujando a los consumidores hacia allá.

Tras promulgarse en 2016 la Ley de Etiquetado de Alimentos, la industria alimentaria del país comenzó a adecuarse a los nuevos parámetros exigidos por la autoridad. Muchos productos que antes contenían azúcar, por ejemplo, fueron reformulados con edulcorantes no calóricos.

Surgió así un renovado interés por desarrollar investigaciones sobre endulzantes distintos al azúcar y en ese marco se celebró en Santiago la Primera Jornada de Edulcorantes, una charla para profesionales convocada por la Carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás.

Una de las ponencias estuvo a cargo de la nutricionista Carolina Venegas, quien explicó que incluso previo a la implementación de la Ley de Etiquetado - entre enero y junio de 2016- la industria alimentaria ya había reportado la reformulación del 18% de sus productos. “Y esperamos que siga haciendo más reformulaciones”, expresó la profesional.

Los endulzantes pueden dividirse en dos tipos: los calóricos -como azúcar y miel- y los no calóricos, como sacarina, sucralosaaspartamestevia,acesulfamo de potasioy otros más. “La principal estrategia de hoy es usar edulcorantes no nutritivos, por su bajo costo y porque su sabor es mucho más intenso que el azúcar. Por eso se pueden usar en muy baja cantidad y aportan ninguna caloría o muy pocas”, explicó Carolina.

Chile, país dulce

En el encuentro, el bioquímico Francisco Pérez -director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA- mostró una encuesta realizada a consumidores de Reino Unido, Alemania, Francia y Estados Unidos donde se les preguntó por qué preferían los edulcorantes. Las respuestas fueron claras: para cuidar la salud y para mantener el peso.

“Chile está en el lugar 23 del mercado mundial de edulcorantes y eso es harto para un país pequeño como el nuestro. Pero todavía seguimos siendo de los mayores consumidores de azúcar del mundo, con 142,7 gramos per cápita al día, según la consultora Euromonitor”, explica Samuel Durán, vicepresidente del Colegio de Nutricionistas de Chile.

Gran parte de la explicación, según Samuel, es porque Chile es un país más dulce que el promedio ya que “venimos de una generación donde nuestras mamaderas y papillas estaban llenas de azúcar, nuestros jugos de frutas eran con azúcar, entonces después de 25 años o más, tenemos apetencia por los sabores dulces, porque nos formaron de esa manera”.

Edulcorantes aprobados

Los endulzantes no son productos nuevos -precisa Samuel Durán- llevan más de 100 años vendiéndose y todos los presentes en el mercado “han sido aprobados por los gobiernos en más de 100 países, incluido el nuestro. Quien regula su consumo a nivel mundial es Codex Alimentarius, una comisión que depende de la Organización Mundial de la Salud”.

La OMS define la Ingesta Diaria Admisible, IDA, como la cantidad máxima de una sustancia que un individuo puede consumir diariamente durante toda su vida sin que provoque efecto adversos para su salud. Y en el caso de los edulcorantes, cada uno tiene su propia IDA, expresada en milígramos por kilo de peso corporal.

Actualmente es casi imposible que un adulto llegue a superar el IDA de endulzantes, expone el nutricionista y académico de la Universidad San Sebastián, entonces “alguien de 60 kilos tendría que usar 150 gotas de steviao 500 gotas de sucralosa al día durante cada día de su vida para alcanzarlo. Incluso la FDA -que regula los edulcorantes en Estados Unidos- ha dicho que no le preocupa que el consumo ocasional de edulcorantes pueda superarse un poco, porque tienen un margen de seguridad incorporado”.