Es natural y accesible. El agua envasada es una categoría de gran crecimiento, con consumidores cada vez más conscientes de la importancia de una hidratación saludable.

En 2016 la historia del mercado de las bebidas cambió: por primera vez las ventas de agua embotellada en Estados Unidos alcanzaron a las bebidas gasificadas, según datos de la consultora Beverate Marketing Corporation (BMC). Se consumieron 149 litros per cápita, versus los 146 de bebidas carbonatadas, un giro que aún no alcanza al resto del mundo pero que avanza a paso firme.

Por ejemplo, un chileno toma más agua que cualquier otro líquido, pero un 80% todavía proviene de la llave y sólo el 20% es embotellada. De ahí la oportunidad de crecimiento que Ricardo Cafati, Brand Manager de Coca-Cola Chile, observa en un producto “con bajísimas barreras y cuyos consumidores vienen creciendo en un país donde hoy es culturalmente bien visto llevar una botella de agua”. Si a ello se suma la diversificación de aguas con sabor que hay en el mercado, la tendencia parece haber llegado para quedarse.

Un consumidor de agua embotellada es consciente de que se está hidratando y prefiere un producto natural. Por lo mismo, no es raro que sus números estén creciendo como burbujas, a tasas anuales de entre un cinco y un ocho por ciento.

Dentro de la categoría de stills, o bebidas sin gas, el agua será el motor de crecimiento, seguida por los jugos. Y si bien el agua embotellada seguirá creciendo, es el agua saborizada la categoría que constituye la definición de innovación por excelencia”, explica Cafati.

Ricardo Cafati y el portafolio de aguas de Coca-Cola

Hoy existen dos grandes grupos de agua: la mineral, que se extrae de un recurso geográfico y es envasada en su fuente de origen, y la purificada, que es agua que pasa por un proceso llamado osmosis inversa, que resulta en un producto sin minerales y prácticamente libre de sodio. La purificada es más dulce que la mineral, que tiene sales, pero el consumidor en Chile no siempre decodifica esa diferencia y aun cuando alguien pide ‘agua sin gas’ puede llegar cualquiera de las dos.

“También hay personas que, si bien se cuestionan cómo se están hidratando, están acostumbrados al disfrute del sabor, por lo tanto, pasar al agua embotellada es muy drástico. Para ellos la estación intermedia es el agua saborizada, que tiene el beneficio del agua con el sabor del jugo de fruta”, concluye Ricardo Cafati.

Aguas, un segmento que crece en Chile