Ya sea con un amigo, una pareja o en familia, estar bien acompañado es algo que siempre da gusto. Y en el ámbito culinario sucede lo mismo: saber combinar de manera adecuada diferentes ingredientes es el secreto para crear exquisitas preparaciones y generar nuevos sabores capaces de deleitar el paladar.

Para endulzar platos y bebidas pueden utilizarse diversos ingredientes, como azúcar, miel y endulzantes no calóricos. Dentro de este último grupo, existe uno que cumple la función del acompañante perfecto: el Acesulfame K. Entre sus propiedades podemos destacar que es 200 veces más dulce que el azúcar y que posee un efecto edulcorante sinérgico cuando se lo combina. ¿Qué significa esto? Que el Acesulfame K incrementa la intensidad de los otros endulzantes, y esa acción conjunta otorga a las preparaciones un perfil de dulzor más similar al azúcar que cuando los edulcorantes actúan de manera individual.

En las gaseosas se lo emplea casi siempre junto con aspartame o sucralosa. Adicionalmente, como es termoestable (conserva su sabor a altas y bajas temperaturas) es ideal para hornear y para utilizar en recetas que requieran de frío.

El Acesulfame K, descubierto en Alemania 1967 por Karld Klauss y Harald Jenssen, se forma a partir de una combinación entre un ácido orgánico y potasio. Debido a que el organismo no lo metaboliza, su consumo no aporta calorías.

En la actualidad este endulzante es utilizado en miles de alimentos, bebidas y productos en 100 países y su seguridad está avalada por más de 90 estudios científicos. Entre los prestigiosos organismos internacionales que aprueban su uso para consumo humano se destacan la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios  y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos .

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