Hace menos de un año que instaló un almacén en la comuna de Las Condes, sin saber que a las pocas semanas lo sorprendería el estallido social y luego la pandemia. 

Como buen emprendedor, Adolfo Mora siempre lo apuesta todo por perseguir sus sueños. Para 2019 ya era dueño de un par de sociedades, había abierto una botillería en Recoleta y el paso siguiente era inaugurar un minimarket en calle Luz, que atendería a los oficinistas de edificios cercanos de Las Condes. Era octubre y el local abría sus puertas. Y aunque parte de emprender es saber tratar con lo inesperado, Adolfo no imaginaba que pronto debería hacer frente a crisis sociales y sanitarias.

“Llevaba años trabajando en ventas y este era un mundo que conocía, entonces se dio la oportunidad para invertir y partimos en octubre, justo antes de que se desatara el estallido social”, explica el almacenero que rápidamente tuvo que adaptarse y aprender a sobrevivir con las nuevas condiciones. Esa experiencia de sortear una primera crisis le dio las espaldas para sobrellevar el siguiente desafío: la pandemia.

Cuando la gente se replegó a sus hogares para hacer cuarentena, se vaciaron muchas de las oficinas cuyos trabajadores se abastecían de dulces y bebidas en el minimarket de Adolfo. En pocas semanas, el público había cambiado completamente:  “Se perdieron los clientes de oficinas, pero los residentes cercanos comenzaron ahora a frecuentar el negocio, en vista que la gente cambió el supermercado por el almacén de barrio”.

Fue ahí cuando Adolfo decidió que era momento de nuevas estrategias de ventas y activó una cuenta de WhatsApp y un teléfono para que los vecinos pudieran hacer sus pedidos y recibir la mercadería en la puerta de sus casas. Así, el servicio de delivery no solo le permitió potenciar sus ventas, sino también dar seguridad a ese grupo de riesgo.

“Mi familia me da fuerzas para seguir adelante todos los días. Y este negocio es muy importante para mí porque es mi ingreso principal, y permite incluso sustentar al resto de los negocios”, señala el emprendedor de Las Condes.

Antes que abriera su local, Coca-Cola ya apoyaba a Adolfo con coolers. Ahora le instaló una pantalla de protección.

El respaldo de Coca-Cola

Coca-Cola Andina, empresa que cree firmemente en los emprendedores, apoyó a Adolfo incluso desde antes de que el minimarket abriera sus puertas al público. “Fue la primera empresa que llegó a ofrecerme los coolers para armar el negocio y la que, después de abrir, nos siguió ayudando con la estructura del local”, cuenta el propietario.

El siguiente apoyo vino con el diseño y fabricación de los letreros que dieron el toque final a al almacén. Sin embargo, las circunstancias llevaron a la Compañía a dar un paso más: la donación de una mica protectora que sirve de separación entre el cajero y los clientes, para mantener la distancia social en el marco de la crisis sanitaria.

Esta donación se enmarca en la iniciativa “Juntos Salimos Adelante”, con la que el Sistema Coca-Cola brinda apoyo al canal tradicional de cara a la reactivación económica.

“Coca-Cola llegó un día con esta lámina que hizo que los clientes se sintieran un poco más seguros al momento de la atención, porque al final todo lo que uno haga para protegerlos a ellos y a uno mismo, es bien recibido”, comenta el dueño del minimarket que, a pesar de la cuarentena, sigue recibiendo público presencial.

Ahora que comenzó el lento desconfinamiento, Adolfo cuenta los días para que el ritmo de su barrio vuelva a la normalidad y así los edificios del alrededor retomen sus actividades. “Eso será muy bueno, porque cuando vuelvan las oficinas voy a tener de ambos tipos de clientes, oficinistas y residentes y crecerá mi negocio”.