Aunque la Navidad es una fiesta para todos, sin duda son los niños quienes más disfrutan de ella. Algunos aseguran haber visto el trineo liderado por Rodolfo el Reno cargado de regalos; otros se ocupan de dejar leche y galletas para que los encargados de repartir regalos puedan recargar energías. Incluso hay niños que aseguran haber hablado por teléfono con el mismísimo Viejito.

¡Y hay que creerles! : desde el año pasado, los niños de nuestro país pueden hablar con él.

¿Cómo es posible? Gracias a la campaña de Coca-Cola “Llamada al Viejito Pascuero”, que se realiza por segundo año consecutivo entre el 5 y el 25 de diciembre. Su formato es sencillo: a través de un sitio web, se ingresan los datos de niño (o de quien se quiera que el Viejito llame) para que el icónico personaje se comunique con él, ¡incluso mencionando su nombre!

Pero eso no es todo. Este año se suma una nueva motivación, porque el Viejito Pascuero… ¡está buscando un ayudante! El mundo es muy grande y el trabajo de entregar cada uno de los regalos es muy duro, así que es necesario alguien que lo apoye la noche del 24 de diciembre. Ahora es posible darle una mano armando el árbol de Pascua, ayudarle a poner la mesa para la cena o incluso darle apoyo para cantar, dibujar o cocinar! ¿A qué niño no le gustaría ser seleccionado para este mágico trabajo? Para hacerlo, al momento de entregar los datos del niño que recibirá el llamado, se selecciona la tarea que le será encomendada. De esta forma, cuando el Viejito llame, además de dar el nombre del niño lo ungirá como su ayudante.

El valor de la ilusión: la magia está en creer

Gordo y de barba blanca. Con botas y cinturón negro, además de un muy abrigado traje rojo. Se cuelga al hombro un saco gigante lleno de regalos y baja al árbol navideño por medio de la chimenea de la casa. “¿Y qué pasa si no tenemos chimenea, mamá?”, es una de las tantas interrogantes que se escucha por estos días. Esa es la imagen del Viejito Pascuero que existe en la imaginación de los niños: conocen su historia, saben de sus renos, aseguran que vive en el Polo Norte, que grita “Jo, Jo, Jo” y que aparece solo una vez al año. Y todo esto se alimenta de pura fantasía.

“El elemento esencial que caracteriza a los más pequeños es la simpleza, el amor y la ilusión que les proponemos como adultos y como sociedad, para que vayan conformando sus experiencias del modo más lúdico e ingenioso posible”, explica Sanhdra Vergara, Psicóloga Clínica en Fundación de Prevención de Violencia Infantil. Toda la historia que rodea al Viejito Pascuero, “constituye una proposición amorosa y al alcance del niño en su infancia. Este busca sentirse valorado en forma incondicional, querido e importante para otro”, añade.

Según la profesional, la fantasía es un pilar fundamental para el desarrollo de habilidades a lo largo del desarrollo infantil. Es en este contexto donde los adultos cumplen un rol primordial. Son ellos los gestores de las historias que, como la del Viejito Pascuero, se convierten en verdaderos regalos que los niños merecen y necesitan para ser más felices y sentirse amados. “Su infinita inocencia nos permite invitarlos a historias de milagros y a creer en lo que no ven, porque nuestras palabras constituyen para ellos el conocimiento acerca del mundo”, explica Vergara.

La Navidad es una celebración para compartir con la familia y todos los seres queridos. Así esté abrigado para convivir con la nieve o con short y polera para estar acorde al calor del verano, el Viejito Pascuero existe en cada uno de nosotros y convierte a esta festividad en una de las más esperadas del año.


 

El día que Javier habló con el Viejito Pascuero

Javier Vargas, 7 años

Ñuñoa, Santiago

Llamó al Viejito Pascuero en diciembre 2015

“Mi mamá y mi hermana Alejandra me dijeron que podíamos llamar al Viejito Pascuero. Estaba muy emocionado, nervioso y un poco asustado, porque era la primera vez que lo iba a escuchar. Él me dijo ‘Hola Javier’,  ¡se sabía mi nombre, mi edad y como era yo!, sabía que había sido un buen niño, que me había portado bien y que todos me querían. Incluso, me mostró una foto mía de cuando era más pequeño… me conocía desde hace tiempo y yo no lo sabía. Fue muy bonito, me emocioné mucho. Miraba a mi mamá y a mi hermana, no podía creer que me hablaba a mí, casi me puse a llorar. Me gusta la Navidad porque el Viejito Pascuero ya me conoce y sabe lo que quiero y porque es bacán estar con toda la familia esperando los regalos y comiendo”.