Hay una característica común para todos los productos icónicos de Coca-Cola: el color que los representa. Así como la bebida original está fuertemente relacionada con el rojo y Fanta apuesta por el naranja, Sprite se reconoce con el verde.

Desde su creación en 1961, ha mantenido su color. El verde es clásico y moderno, fresco y limpio a la vez. Nunca es agresivo ni aburrido, simplemente se ve refrescante, tal como Sprite.

El que esta marca se haya merecido un sitio entre las más reconocidas del planeta puede atribuirse en buena medida a la inconfundible personalidad que le da su botella verde. Su forma y sus inseparables hoyuelos la convierten en uno de los envases más llamativos y singulares del mercado. No en vano cuenta con miles de miles de fans en todo el mundo y continúa representando lo que los gurús del diseño llaman Brand Equity (capital de marca).

Esta tonalidad también implica calidez. El Pantone Color Institute eligió el verde (más específicamente el Esmeralda 17-5641) como el color del año en 2013. “Es el tono más abundante en la naturaleza. El ojo humano ve más verde que cualquier otro color en la paleta cromática”, señala Leatrice Eiseman, directora ejecutiva de este organismo.

En la década del 60, ingenieros y diseñadores de The Coca-Cola Company realizaron una importante investigación antes de dar con los estándares de diseño de Sprite, a partir de los cuales se definió cómo serían los envases y la imagen de marca. Luego vendrían las etiquetas, los embalajes de cartón y la publicidad. Se barajaron decenas de diseños para la popular botella verde, que fue creada bajo los mismos estándares de calidad utilizados para elaborar la icónica botella Contour de Coca-Cola.

En 1967, mientras Sprite ganaba terreno en el mercado y llegaba al 85% de la población de Estados Unidos y a otros 38 países, se contrató a una agencia de Nueva York para su diseño y relanzamiento. ¿El objetivo?: comunicar la frescura de la bebida y ayudarle a sobresalir entre las demás.

El nuevo envase desembarcó en el mercado al año siguiente. La revista The Coca-Cola Bottler lo describió como “el resultado de contrastar diferentes tonos de verde” y predijo que la nueva apariencia “sacaría a Sprite de entre la multitud como nunca antes había ocurrido”. Y no se equivocó.