Marilyn Monroe retratada en amarillo, verde, azul, rosado y repetida varias veces en un mismo cuadro; las famosas sopas Campbell con el rojo intenso de su lata; y la mismísima botella Contour de Coca-Cola multiplicada tantas veces que pareciera ser un estereograma, de esos que invitan a encontrar la figura escondida.

El 13 de junio el Centro Cultural Palacio La Moneda (CCPM) recibirá 230 obras de Andrew Warhola –más conocido como Andy Warhol–, el “padre del pop art”. Pinturas, videos, serigrafías, fotografías y objetos provenientes del museo de Warhol en Pittsburgh serán parte de esta exposición que por última vez saldrá al extranjero. “Es un privilegio porque la muestra es un concentrado de un trabajo que recorre tres décadas de evolución artística”, declaró al diario La Tercera, Alejandra Serrano, Directora del CCPM. La exposición también contará con dos de las Cápsulas del Tiempo del artista, que son cajas de cartón en las que guardó objetos y que luego fueron selladas y etiquetadas con título y fecha. Para el día de su muerte, en 1987, ya tenía 612 cápsulas que conservaban todo su mundo privado.

El mundo según Warhol

Siempre estuvo acompañado de revistas de moda y farándula. No estudió arte, pero sí publicidad, lo que le ayudó a comprender los gustos de las masas y aplicarlos a su trabajo. Según los críticos, Warhol supo reconocer el “espíritu” de una época moldeada e influenciada por los medios de comunicación.

Usó como tema principal de sus obras a los íconos de la cultura pop: desde estrellas de Hollywood como Elizabeth Taylor, Liza Minelli y Marilyn Monroe, hasta productos y marcas como Coca-Cola, reconocibles para cualquier persona.

“Como todos los grandes artistas, Andy Warhol también supo proyectar lo que vendría”, asegura Alen Pinar, periodista y profesor de la Universidad Diego Portales (UDP). “El arte estadounidense, y el suyo en particular, entrega claves de interpretación para nuestro propio presente. La fiebre del consumo que padece actualmente Chile, por ejemplo, tiene muchos ecos en sus cuadros donde expone cómo la vida humana se banaliza, hasta volverse mera mercancía informativa”, dice.

El famoso artista de la peluca blanca recurrió al uso de moldes –entre otras técnicas– que utilizaba pocas veces en una misma obra con la intención de que su mano artística no fuera visible para el espectador. Según Pinar, la combinación de temas populares con esta “impersonalidad” en sus obras, hacen que no sean fácilmente diferenciables de los productos de la industria cultural pero, al mismo tiempo, diferente de éstos por tener intervenciones de colores, dibujo y trazos. “Así logra una descontextualización del entorno natural de los productos generando en el espectador el efecto de ‘Esto es algo que conozco, pero no exactamente’”, dice Pinar.

Coca-Cola cumplió un rol protagónico en obras de Warhol y hoy los cuadros en que aparece la icónica botella se asocian de manera casi automática con el Pop Art. La importancia de esta asociación es el prestigio que el objeto adquiere al ser reconocido como uno de los objetos más importantes en la cultura moderna.