Aunque mirados desde la realidad local nos parezcan excentricidades, los matrimonios temáticos son bastante comunes en algunos países. En Estados Unidos, por ejemplo, es tradicional que los novios busquen un “tema” para ambientar su ceremonia, la fiesta, la ropa de los novios, los vestidos de las damas de honor y, sobre todo, la decoración de las mesas.

Y Coca-Cola es uno de los motivos más elegidos por novios fanáticos de la marca. Estos son sólo algunos casos:

Uno de los recuerdos que Chelsea Doebler guarda con más cariño es que, todos los días, al salir de clases, iba con su novio Daniel a tomarse una Coca-Cola Vainilla. Por lo mismo, cuando años más tarde empezaron a planear su matrimonio, la idea de que Coca-Cola estuviera presente fue algo natural.

En el verano de 2012, a medida que se acercaba el gran día, Chelsea y su madre recolectaron tapas de botellas de Coca-Cola y las entregaron a la florería para que las entrelazaran en los arreglos hechos para la fiesta de la boda. Además, buscaron botellas antiguas de vidrio para entregar como regalo a los invitados.

Los novios eligieron el color rojo para la decoración de la fiesta: desde los manteles hasta la corbata del novio, pasando por los vestidos de las damas de honor, que además tenían lunares blancos, que representaban las burbujas de la bebida.

Aunque en redes sociales es posible encontrar muchas ideas creativas para bodas temáticas relacionadas con Coca-Cola, el concepto se remonta a inicios del siglo XX, cuando campañas publicitarias promovían la bebida como un elemento natural en cualquier celebración con amigos o familiares.

Este anuncio de Coca-Cola de 1939 apareció en la publicación Ladies’ Home Journal.

Por ejemplo, en 1939 un aviso publicado en Ladies’ Home Journal muestra a una novia, sosteniendo un ramo de calas en un brazo mientras se prepara para tomar un sorbo de una botella de Coca-Cola. El slogan decía: "Siempre hay un momento para la pausa que refresca". Asimismo, en calendarios de las décadas de los ’50 y los ’60, se mostraban novias sonrientes disfrutando de una botella de Coca-Cola en su propia fiesta de matrimonio.

“La premisa es que Coca-Cola pertenece donde quiera que las personas se reúnen, como una compañera natural de cualquier evento”, explica Ted Ryan, Jefe de Archivo de la Compañía.

Ideas hay muchas. Kari Warwick, wedding planner de Minneapolis, sugiere llenar las cajas de madera que alguna vez se usaron para transportar las botellas con flores y utilizarlas como centros de mesa o para colocar las tarjetas con los nombres de los invitados en las mesas. También se puede organizar un bar temático o usar las botellas de vidrio para asignar los asientos. Eso, sin considerar que la paleta de colores rojo y blanco ofrece una enorme variedad de opciones en cuanto a flores, golosinas, postres y decoración.

La boda de Courtney y Heath Cline, un novio coleccionista de Coca-Cola.

Courtney y Heath Cline no pensaban realizar una bota temática, pero a medida que sus opciones por colores rojo, negro y blanco fue tomando forma, se dieron cuenta de que encajaba perfectamente con la historia del novio, que era coleccionista de Coca-Cola.

Un clásico balde Coca-Cola para el hielo, en la boda Cline.

Cuando llegó el gran día, el ramo de Courtney, totalmente rojo, incluía dalias, rosas mini calas y orquídeas. Las servilletas rojas tenían impreso el mensaje: “Comer. Beber. Casarse” y fueron colocadas cerca de las botellas de vidrio con bombillas blancas y rojas. Incluso, dispusieron de una gran hielera llena de Coca-Colas bien heladas.