Para Coca-Cola, el agua es requerida como un ingrediente clave en sus bebidas y también para el proceso de elaboración. 

La mayoría de sus productos requieren agua en su proceso de producción, pues incluyen procesamiento, limpieza y el retorno del agua tratada de vuelta a las comunidades y la naturaleza. En la compañía, estas actividades están dentro del programa llamado Gestión de Aguas Residuales.

Para alcanzar las metas globales de agua se requiere reponer todo lo que se utilizó en el volumen de ventas a las comunidades y naturaleza, por intermedio de proyectos que se realizan fuera de las fronteras de sus plantas.

También se debe reabastecer el agua usada en las bebidas de vuelta a las comunidades y naturaleza después de tratarlas apropiadamente. Estas se conocen como aguas residuales, proceso sobre el cual Coca-Cola tiene un sistema que exige implementar en todas sus plantas un modelo estricto para tratar y reabastecer el agua que usan en su proceso de producción a la naturaleza, en un nivel que apoye la vida, incluso cuando no es necesario ni exigido por la autoridades o la comunidad.

Se han establecido varias metas en este sistema, las que en muchos casos condujo a sus plantas embotelladoras a adoptar tecnologías para un tratamiento de las aguas residuales acorde a sus instalaciones. El compromiso que adoptó The Coca-Cola Company con el medioambiente es serio.

 

De una meta a un requisito

El intenso foco que se le ha dado al tratamiento de las aguas residuales pasó de ser una meta a un requisito de operación básico adoptado por el sistema Coca-Cola. La empresa sigue esforzándose para el pleno cumplimiento de sus rigurosas directrices internas, mientras continúa construyendo nuevas instalaciones.

Esto se traduce en 145,8 billones de litros tratados y devueltos completa y directamente desde las plantas embotelladoras en todo el mundo. Adicionalmente, Coca-Cola está madurando sus programas de apoyo técnico para aguas residuales hacia un modelo basado en desempeño, que se enfoque en optimizar la eficiencia y mejorar la calidad del agua que descarga en el medioambiente.

Además, la compañía creó una normativa para el tratamiento de aguas a través de un compromiso entre las partes interesadas, con el fin de identificar qué hay en esas aguas residuales no tratadas en diferentes operaciones a nivel mundial. 

Para esto se está trabajando con expertos externos, quienes evalúan los riesgos toxicológicos que pudieran existir en las operaciones y si estos pueden afectar la vida acuática. Por último, dentro de las normas establecidas también está el revisar las regulaciones de aguas residuales de todo el mundo, para aprender cómo los distintos gobiernos están trabajando estos temas.