El río Mississippi no sólo es uno de los diez ríos más largos del mundo, sino uno de los más emblemáticos de Estados Unidos. Por lo mismo, ayudar con su limpieza y conservación es una preocupación tanto para los habitantes de St Louis como para Coca-Cola.

Por lo mismo, la Compañía, en conjunto con Living Lands and Waters, una organización dedicada a la restauración y embellecimiento de los mayores ríos de Norteamérica, lideró un sistema de voluntarios que ayudaron a recoger desechos a lo largo del río, para luego clasificar aquellos que podían ser reciclados.

 “El poderoso Mississippi está listo para una recarga. Todos los días, la contaminación ilegal, los desechos, el agua de la lluvia y las inundaciones, acarrean miles de neumáticos, electrodomésticos, contenedores y botellas plásticas, que llegan a ensuciar el sistema del río”, explica Chad Oregracke, fundador de Living Lands and Waters. A su juicio, las donaciones y la dedicación del equipo y los voluntarios han permitido transformar el rostro de muchos ríos.

En este proceso, se utiliza una flota de embarcaciones con equipamiento industrial, que permite extraer hasta los escombros más pesados que se encuentran al fondo del agua. Gracias a eso se han rescatado desde tractores hasta bolas de bowling.

Un equipo de Coca-Cola se unió a los voluntarios para recolectar y clasificar más de 6,5 toneladas de escombros. A su vez, la Compañía se asoció con Phoenix Technologies para convertir las botellas en plástico PET, que se utilizó en nuevas botellas de Coca-Cola, que a los pocos meses ya estaban de vuelta en las estanterías de supermercados y tiendas norteamericanas.