Las palabras del Ministro de Medio Ambiente, Marcelo Mena, fueron muy tajantes: los seres humanos consumimos un 25% más de la capacidad que tiene el planeta de recuperarse. Y no sólo eso: de los casi 17 millones de toneladas de desechos que generamos anualmente sólo reciclamos el seis por ciento.

Parece un punto de no retorno. Y en muchas ocasiones lo es. Sólo a modo de ejemplo, cada año más de 20.000 toneladas de plásticos llegan al mar y no hay como sacarlos de ahí. Por lo mismo, la idea de un nuevo enfoque de la economía, resulta no sólo prioritario, sino que urgente.

En la búsqueda de ese objetivo, La Fundación Ellen MacArthur y TriCiclos –ambos partners de Coca-Cola en Chile y el extranjero– se reunieron en el seminario “La Nueva Economía de los Plásticos”, que se realizó en el Centro de Extensión de la Universidad Católica y que buscó generar discusión y relevar la importancia de un cambio cultural.

La necesaria nueva economía

¿De qué se trata la economía circular? Actualmente, la industria se mueve según un modelo lineal: se extraen materias primas, se crea el producto y se generan residuos. “El problema es la generación de materiales y residuos que no se utilizan. Vamos por un camino que no es bueno para el mundo y es ahí donde aparece la economía circular”, explicó Mena.

Este modelo está basado en la premisa de reutilizar, reciclar y recuperar los productos, manteniendo su calidad y aumentando la vida útil de los mismos gracias a un ciclo continuo que optimice el uso de los recursos y reduzca las emisiones de carbono. Como todo modelo, tiene principios en los cuales se afirma. Algunos de ellos señalan que: “Reciclar es bueno, pero no suficiente”, “Hay que contar con energía proveniente de fuentes renovables” y “La basura es comida”, en referencia a la utilidad que pueden tener los residuos en producciones futuras.

Océanos de plástico

El 2015 se descubrió que existía una tonelada de plástico por cada cinco toneladas de peces. En muchos casos, se trata de microplásticos imposibles de capturar y que fueron migrando alrededor del planeta. “La posiblidad de que alguno de nosotros se coma una corvina y no esté consumiendo polímeros es bajísima. La cadena trófica (aquella que describe el proceso de transferencia de sustancias nutritivas a través de las diferentes especies), incluye en muchos casos toxinas incorporadas en esos plásticos. Si no hacemos algo hoy, el 2050 la equivalencia de plásticos y peces va a ser de 1 a 1. Es un drama que muchos vamos a vivir, por lo que tenemos que reaccionar lo antes posible”, sentenció Gonzalo Muñoz, CEO de TriCiclos.

Para lograr algún cambio, es fundamental transformar la industria de los recursos. Lo que “La Nueva Economía de los Plásticos” propone es un rediseño en los envases que incluya más innovación. Según el informe Ocean Conservancy presentado en enero en Suiza, hay un 30% de materiales plásticos que deben rediseñarse, porque nunca podrán ser reutilizados o reciclados. “La posibilidad de que los sistemas globales capturen cualquier elemento plástico de menos de siete centímetros para su reciclaje, es prácticamente nula”, explicó Muñoz.

Un claro ejemplo que demuestra la urgencia por una evolución de la industria son el plumavit y el PVC. Independiente de que sean materiales reciclables, no existen las condiciones logísticas ni económicas para que esto ocurra. “Por eso hay que repensar algunos modelos de negocio porque compartir, reusar, reparar y finalmente reciclar materiales tienen que ir unidos en el mercado. El modelo de la economía lineal nos dirige a externalidades negativas, como depositar productos en rellenos sanitarios, en océanos o quemarlos”, enfatiza Muñoz. A su juicio, la clave está en pensar de dónde vienen los productos y hacia dónde van.

Hoy en el planeta habitan 7,4 billones de personas, lo que explica la escasez de recursos para cada estilo de vida y, a su vez, el poco espacio disponible para desechar. “Eso implica que tenemos que empezar a pensar la forma en que debiéramos haberlo hecho siempre: cada producto puede ser un nutriente para un futuro proceso”, sentenció Muñoz.

En Chile, la importancia sobre el cuidado del medio ambiente está tomando cada vez más fuerza. Coca-Cola de Chile no se queda atrás y, por lo mismo, fue mencionada por Muñoz durante su intervención, como un ejemplo de la forma en que las empresas pueden reenfocar su mirada en materia medioambiental.

Revisa las fotos del seminario.

Si quieres saber más sobre economía circular lee esta nota.