Cuando en 1996 Greg Koch ingresó a Coca-Cola para administrar el entonces incipiente programa de manejo de aguas residuales dentro de las plantas, no imaginó que su tarea pasaría a tener un lugar clave en el corazón del negocio. En estos 21 años, su trabajo evolucionó de tal manera que hoy es Director Senior de Manejo Global de Agua de Coca-Cola y su mirada debió saltar los límites físicos de las embotelladoras para posarse sobre las comunidades en las que operan. Hoy lidera proyectos en más de tres mil comunidades en cerca de 80 países, que se focalizan en garantizar el acceso al agua potable o en cómo proteger las cuencas hídricas cercanas.

De visita en Buenos Aires para participar del evento principal de Sustainable Brands, encuentro que pone en el centro del debate la función de las marcas para la construcción de un futuro sustentable, Greg dio una charla a los asociados: “Para nosotros, el proyecto ideal siempre empieza de la mano de un gobierno y una comunidad local. Podemos llevar nuestra experiencia y recursos, podemos llevar ONGs partners y otros donantes a la mesa de discusiones, pero las personas que viven y trabajan en la zona y el gobierno son la clave para la búsqueda de las soluciones y la garantía de que las mejoras se mantengan en el tiempo”, señaló. Además, definió su trabajo para la Compañía en “ayudar a proteger la capacidad de producción y crecer en forma sustentable”.

-¿En cuántos proyectos de agua está involucrado en la actualidad?

A nivel global, hoy tenemos proyectos en más de tres mil comunidades. Coca-Cola tiene un proyecto de agua en cada uno de los países en los que opera, porque nuestro compromiso comienza en nuestras plantas. Todas se preocupan por el uso eficiente y la reutilización del agua y el tratamiento total de las aguas residuales. De todas maneras, creemos que nuestra responsabilidad debe salir a la comunidad para participar de cuestiones como políticas de agua con los gobiernos y ayudar a ofrecer acceso a suministros de agua potable. Y para trabajar con las personas, ONGs y agricultores en proyectos que ayuden a proteger la naturaleza y su capacidad para almacenar, limpiar y regular los suministros de agua. Lo más importante que podemos hacer desde una Compañía como Coca-Cola para la administración y la sustentabilidad del agua es involucrar a los gobiernos.

-¿Cuáles cree que son los principales logros de la iniciativa de administración global de agua que lidera?

La mejor marca del éxito es habernos convertido en algo importante para la Compañía, no simplemente en una cosa linda que hay que tener. En términos de resultados, puedo mencionar que durante 14 años ininterrumpidos mejoramos año a año la eficiencia en el uso del agua; que hemos logrado que tres millones de personas tengan acceso sostenido a agua potable alrededor del mundo y que alcanzamos la meta de reabastecer a la naturaleza el 100% del equivalente a la cantidad de agua utilizada en nuestras ventas a nivel global cinco años antes de lo que nos habíamos propuesto. Nuestra meta era llegar a ese 100% hacia el año 2020 y la alcanzamos en 2015 y seguimos haciendo crecer ese porcentaje de reposición, que actualmente se sitúa en el 133 por ciento.

-¿Qué desafíos tiene pendientes?

Por un lado, que al haber alcanzado la meta de reabastecimiento cinco años antes corremos el riesgo de que la gente se relaje y pierda el foco. Hasta el momento no hemos visto que el entusiasmo por estos proyectos haya disminuido, pero puede ocurrir. El otro gran desafío es cómo podemos tomar todo lo que aprendimos y fuimos capaces de lograr en nuestros procesos de fabricación para trasladarlo a nuestra cadena de suministro agrícola y de ingredientes. Tanto en el momento del cultivo como en el del procesamiento de los ingredientes, desde edulcorantes hasta té, jugos, café, se usa mucha más agua de la que requiere nuestro propio negocio. Por lo tanto, tenemos que ver cómo podemos ayudar a nuestros proveedores para que trabajen con los agricultores y adopten enfoques similares en cuanto a una mejor gestión del agua.

-¿Qué puede decirnos de la situación del agua en la región?

En Sudamérica, el agua vive dos realidades diferentes. Hay lugares con abundante suministro, muy verdes, como el norte de Paraguay. Y zonas que están entre los lugares más secos del planeta, como la región norte de Chile, con el desierto de Atacama y las ciudades de Arica, Iquique y Antofagasta, donde no llueve nunca. Por eso creo que los temas de agua deben tratarse a nivel local. De todas maneras, diría que el mayor problema, que no es exclusivo de esta región pero quizás en Argentina se nota más, es el rol de la agricultura y la ganadería. Sembrar y procesar los cultivos requiere agua; las vacas y las ovejas necesitan agua. Eso no lo podemos cambiar. Es la competencia por el agua la que debe ser dirigida.

-¿Qué aprendió en estos más de 20 años trabajando en proyectos de agua para Coca-Cola?

Una de las cosas principales que aprendí es la importancia de tener paciencia. Cuando el agua está bajo estrés, la mesa de discusiones es muy amplia porque todos necesitan de ella. Se requiere mucha paciencia para poder escuchar a todo el mundo, respetar sus opiniones e intentar trabajar para encontrar la solución. Al final del día, celebro que así sea. Si bien tuve que aprender a ser mucho más paciente, lo cierto es que los beneficios de tener a todos en la misma mesa son muy grandes: trabajo con gente interesada y que le importa lo que se está discutiendo.

A la hora de elegir qué es lo que más le gusta de su trabajo, Greg señala: “La posibilidad de comprobar el cambio real que puede lograrse con un proyecto, ya sea en la naturaleza o, sobre todo, en la vida de las personas. Ver los beneficios que consigue una comunidad cuando accede al agua potable, cómo cambia todo a su alrededor, es personal y profesionalmente muy gratificante”. Reflexivo y cordial, Greg piensa antes de responder qué es lo más difícil de su tarea: “Reconocer que no importa todo lo que uno haga, nunca es suficiente”.

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