Aron Cramer, presidente y CEO de la ONG Business for Social Responsability.
 Aron Cramer ha pasado más de una década ayudando a las empresas más grandes del mundo a ser más sustentables. Y no sólo por el bien de todos. También por las compañías. El futuro de Coca-Cola –y el de todas las empresas que siguen esta estrategia– será mejor. 

En un mundo dominado por el consumo excesivo y el reciclaje mínimo, expertos en negocios sostenibles prevén un futuro en que los recursos se agotarán, lo que paralizará lentamente el funcionamiento de las empresas. Aunque han existido conversaciones globales sobre el tema, no siempre estas llegaron a la acción. El año pasado, el periódico británico The Guardian informó que más de la mitad de las compañías no están teniendo progresos significativos respecto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados de las Naciones Unidas para el 2030.

Cramer, presidente y CEO de la ONG Business for Social Responsability (BSR, Negocios por la responsabilidad social) conoce cuáles son los riesgos que corren las empresas al ignorar este problema. Sin embargo, cuando habla de lo que es realmente trabajar con ellas, su tono es positivo. Su organización no sólo busca empresas que digan que quieren ser responsables, sino que las ayuda a innovar y desarrollar estrategias para convertirse en verdaderamente sustentables. En diálogo con Journey, Cramer explicó cómo BSR trabaja con Coca-Cola y otras compañías para garantizar un futuro sostenible para ellas y una economía sostenible para todos.

Residuos de PET recogidos y clasificados por Iniciativa Climática del Himalaya, socio de Coca-Cola Bottlers Nepal, embotellador de Katmandú, Nepal.

¿Qué frena a las empresas para invertir en prácticas sustentables?

Hay dos barreras estructurales. Una de ellas es el capital. Las empresas no piensan lo suficientemente seguido en el largo plazo. Cambiar la forma en que los mercados operan es importante; nuestros flujos de capital deben orientarse hacia los resultados sustentables, y esto va a crear un círculo virtuoso en el que el pensamiento a largo plazo va a ser tenido en cuenta cada vez más.

Por otro lado, nuestros mercados de capitales exigen rendimientos a corto plazo. Los dividendos de sustentabilidad a largo plazo no dan a las empresas el capital que necesitan para prosperar. Tenemos que encontrar la manera de redefinir cómo se mide el valor, y cuando eso pase, habrá más capital fluyendo a través de los negocios sustentables.

Los residuos son un gran tema que las empresas deben tener en cuenta. ¿Hay alguna innovación en este sentido que dé la pauta de que el mundo de los negocios puede ser capaz de jugar un papel importante en la reducción de residuos?

Sí. Una de las cosas importantes es la aparición del concepto de la economía circular. Esta va mucho más allá del reciclaje; se trata de reinventar el proceso de diseño del producto y el uso y reutilización de materiales. Hoy hay docenas de empresas que buscan aplicar esta idea a la fuente de los materiales que utilizan y a sus procesos de fabricación. La visión es: en lugar de tener un modelo de consumo lineal con basura que sale al final, tenemos modelo para un producto en particular. Creo que es emocionante. A medida que se suman más empresas, podemos reducir radicalmente la cantidad de recursos que se utilizan y, por supuesto, reducir los residuos que van al mar. Otra cosa importante es la demanda de los consumidores. No han logrado definir juntos qué produce grandes resultados. Consumidores y empresas no están en la misma página en cuanto a la sustentabilidad.

Además de fortalecer sus esfuerzos en el uso del agua y la agricultura sustentable, el Sistema Coca-Cola comenzó a invertir en capacitación de mujeres de comunidades necesitadas. ¿Las empresas ven la necesidad de un enfoque holístico para crear un mundo más sustentable o esta es una excepción?

Ya no hay ninguna empresa importante que no entienda la importancia del cambio climático. Recientemente se empezó a ver al cambio climático como un problema social y una cuestión económica, además de como un tema ambiental. Para Coca-Cola, la Compañía no tendrá un entorno operativo estable si el cambio climático continúa sin control. En la medida en que los recursos hídricos no estén disponibles y sean poco seguros, la empresa no puede funcionar. Por otro lado, se sabe que las mujeres se ven mucho más afectadas por el cambio climático en todo el mundo. Estos son elementos críticos para la economía y la sociedad. La conciencia sobre estos temas es importante.  Estamos ayudando a las empresas a comprender el impacto perjudicial del cambio climático en sus negocios, y en los entornos donde operan. También, a que las compañías presten su voz a los debates políticos. El Acuerdo de París no habría sido posible sin una fuerte voz proveniente de los negocios.

¿Cómo trabaja BSR con las empresas y concretamente con Coca-Cola?

Tenemos más de 200 empresas miembros, a las que ayudamos para llevar sus compromisos de sustentabilidad a la acción. Y hemos tenido el privilegio de trabajar con Coca-Cola durante 20 años; ayudamos a desarrollar la estrategia de sustentabilidad más reciente de la Compañía, colaborando para que comprenda cómo apuntar alto y de una manera que sea bien recibida por las partes interesadas y, por supuesto, a fortalecer el negocio. También ayudamos para hacer una evaluación sobre el reabastecimiento de agua y cómo alcanzar sus objetivos en ese sentido.

¿En qué área Coca-Cola se puede convertir en un negocio más sustentable?

Todo comienza con los productos. Es interesante ver cómo la Compañía ha ampliado su portafolio para proporcionar una gama más amplia de productos, incluidas las opciones más saludables. Creo que va a seguir siendo una gran oportunidad para Coca-Cola, que ha hecho un gran trabajo y lo seguirá haciendo. Una cosa que me gustaría ver es a Coca-Cola usar el poder de la marca para ayudar a los consumidores a lo largo de este viaje. Y creo que ellos pueden aportar mucho también.

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