“Niños, hoy vamos a hablar de tres conceptos: cambio climático, calentamiento global y huella de carbono”, dice Eduardo Rossel a los 15 estudiantes de la Escuela Básica General Manuel Bulnes ubicada en Renca. Rossel es Coordinador de Colegios en la empresa B Kyklos y le está mostrando a los alumnos diapositivas con nieve derritiéndose, un volcán en erupción y un oso polar en un pequeño iceberg que se está deshaciendo, entre otras. 

Así comienza el Taller sobre la Huella de Carbono, uno de los que realiza la empresa a lo largo del año en distintos colegios para incentivar la educación medioambiental. “Estos talleres comenzaron hace cinco años, como una necesidad de tratar estas temáticas que son cotidianas, pero de los que nadie se responsabiliza. La idea es indagar en conceptos medioambientales, como huella de carbono y calentamiento global, y en acciones concretas, como llevar a la práctica las 3R”, explica Rossel.

“¿Quién me puede decir qué pasa en cada fotografía?”, pregunta el tutor. Los niños, algo tímidos, van levantando la mano para responder: “Hay un oso arriba de un hielo”, pero Rossel quiere llegar más allá, y pregunta: “¿Y por qué esa foto está al lado de la del sol y cómo afecta al oso?”. Así, uniendo las imágenes, el tutor logra llegar a que sean los niños quienes mencionen conceptos como “calentamiento global”. El desafío es que entiendan qué significan los conceptos.  El taller, que dura aproximadamente una hora, además de tener instancias de conversación como esta, también tiene momentos de reflexión.

Rossel reproduce un video que invita a los más pequeños a conocer su propia huella de carbono y cómo disminuirla. Para que entiendan mejor qué significa, les pasa una guía con preguntas relacionadas a actividades cotidianas: ¿Consumes frutas y verduras producidas localmente? ¿Qué transporte utilizas? ¿Cuándo tu familia usa la lavadora o el lavavajillas? ¿Qué haces con los residuos de tu casa? Cada pregunta tiene dos o tres opciones de respuesta y un puntaje. Los niños marcan la que se acercara más a su realidad y luego conocen su propia huella de carbono.

“Por eso es importante tener este tipo de actividades, en que ellos mismos dicen cosas como ‘si yo reciclo, estoy reduciendo mi huella de carbono’ o ‘si yo ando en bicicleta estoy reduciendo mi huella de carbono’”, explica Rossel.

Talleres y cuadrillas

Cualquier colegio puede participar de este programa. “Buscamos generar un ecosistema en los colegios en que se relacionen los estudiantes y profesores, y donde se empiecen a hablar temas medioambientales en distintos ámbitos. Si la escuela no puede cubrir el costo recibe ayuda con el financiamiento, como ocurre en Renca”, dice el coordinador. En esta comuna, Kyklos trabaja en 20 establecimientos con la ayuda de la Corporación de Educación Municipal de Renca y Coca-Cola Andina.

Quienes participan de los talleres son llamados cuadrilleros. Un niño por curso, de primero básico a cuarto medio, es escogido para ser parte de la iniciativa. “Ellos trabajan con nosotros y se encargan después de transmitir lo aprendido a sus compañeros. Se transforman en líderes de la sala de clase y nos ayudan a expandir la cultura medioambiental”, explica.