La economía tradicional está basada en un modelo lineal de "tomar, hacer y desechar". El problema es que este esquema se basa en la presunción de que los recursos, la energía y el dinero son infinitos y fáciles de conseguir.

Pero el tiempo ha dejado claro que este modelo no es sostenible y que es necesario moverse hacia alguno que tenga en cuenta el carácter limitado de los recursos y el impacto medioambiental de la economía: eso es lo que hoy se conoce como economía circular. Y esa es exactamente la línea que ha manifestado Bea Pérez, Vicepresidenta y Directora de Sostenibilidad de The Coca-Cola Company, durante su participación en el World Economic Forum Anual Meeting of the New Champions (AMNC), realizado el 2016 en Tianjin, China, frente a más de 1.500 representantes de gobiernos, sociedad civil y empresas privadas. 


 

Valorizar el desecho

Como parte de este modelo de economía circular, Coca-Cola ha centrado sus esfuerzos en obtener el máximo valor posible a cada recurso, no sólo para mejorar la sostenibilidad, sino también con el objetivo de maximizar su rentabilidad.

La economía circular se basa en reutilizar, reciclar y recuperar los productos, pero siempre manteniendo su calidad. Un concepto que la Compañía adoptó hace mucho tiempo, aunque el cambio en la forma de pensar y actuar, así como lograr involucrar a otros actores económicos durante el proceso, es un reto constante. Es por eso que la sustentabilidad es el eje de transformación empresarial de Coca-Cola, centrándose en aquellas áreas de su actividad que más pueden aportar a la economía circular: envases, agua y agricultura sostenible. 

Todas las botellas y latas de Coca-Cola son reciclables y contienen material reciclado. Además, Coca-Cola ha sido la primera compañía en comercializar PlantBottle, una botella PET completamente reciclable hecha de plásticos de material orgánico, gracias a la cual se ha conseguido reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Desde su lanzamiento se han distribuido más de 40 mil millones de estas botellas, que han logrado reducir el equivalente a más de 315.000 toneladas cúbicas de dióxido de carbono. 

Cambiar vidas

La Compañía también ha lanzado iniciativas como Ekocycle, una impresora 3D capaz de transformar botellas PET recicladas en cargadores de celular, libretas, fundas de tablets y joyería sostenible que se produce en comunidades de Latinoamérica, África y Asia. Más allá de la reducción de residuos y su menor impacto en el medio ambiente, a través de estas iniciativas de reciclado, unido al proyecto 5by20 de empoderamiento de las mujeres, Coca-Cola ayuda a que las personas de diferentes regiones en desarrollo logren sus propios ingresos. 

Esta manera de entender la economía circular también se extiende a los recursos naturales. Y el agua es el más importante para Coca-Cola, ya que su falta de acceso pone en peligro la salud y los recursos de muchas comunidades. Eso lo transforma en un área prioritaria para la Compañía. Dentro de su programa global de sostenibilidad, Coca-Cola se ha propuesto devolver a la naturaleza el 100% del agua presente en sus bebidas para el año 2020, objetivo que está muy cerca de lograr gracias a proyectos de agricultura sostenible y protección y recuperación de humedales, cuencas y espacios naturales en todo el mundo.