El pasillo de las pastas es muy distinto al de los lácteos. Y el de las verduras es un mundo opuesto al de las carnes. Las estanterías de los supermercados ofrecen una variedad infinita de productos para satisfacer todos los gustos. Y, a pesar de lo diferentes que pueden ser, tienen algo en común: todos los productos presentes cuentan con fecha de vencimiento… ¡incluso las bebidas! Por eso, cuando están a punto de expirar, la pregunta es obvia: ¿Qué pasa con esos productos? ¿Van directo a la basura?

Red de Alimentos es una corporación sin fines de lucro que implementó en nuestro país los bancos de alimentos, modelo que opera exitosamente en más de 600 países. “Se rescatan productos que están aptos para el consumo humano, pero que ya no pueden ser comercializados. El objetivo es evitar el desperdicio, lo que ayuda a combatir el hambre y mejorar la nutrición de la población más vulnerable. Esto genera beneficios económicos, sociales y medioambientales claros y tangibles”, explica María Eugenia Torres, Gerente General de la corporación, que en 2010 se instaló en la Región Metropolitana y cuatro años más tarde comenzó a operar en la Región del Bío Bío. Luego de seis meses de planificación, el 2 de junio de 2016 Embotelladora Coca-Cola Andina concretó su alianza con este organismo.

La proximidad de su fecha de vencimiento, problemas de rotulación, de empaque o un stock excesivo del producto en estaciones del año donde no es tan demandado son razones suficientes para que el alimento o bebestible pierda su valor comercial, pero no su vida útil. Lo que Red de Alimentos hace es recolectar estos productos para enviarlos a fundaciones privadas y sin fines de lucro que atiendan a población vulnerable y que estén debidamente inscritas como “Entidad Receptora de Alimentos no Comercializables” en los registros de Servicio de Impuestos Internos (SII). Gracias a su centro de distribución, ubicado en la comuna de San Bernardo, logra abastecer a instituciones ubicadas en las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins y del Maule.

“En nuestros centros de distribución, clasificamos los productos recibidos para repartirlos entre las organizaciones sociales de acuerdo a la necesidad, cantidad y tipo de beneficiarios que tengan cada una. Es un modelo muy eficiente, ya que contribuye al medio ambiente y la empresa se ahorra los costos de la destrucción de los productos. Además, simplifica el proceso de donación canalizándolo a través de nosotros con total transparencia, ya que tenemos 100% de trazabilidad de los productos rescatados y, tanto las empresas como el SII, pueden contar con toda la información de quienes se benefician”, dice Torres.

Desde octubre de 2010, se han rescatado casi 18 millones de kilos de comida, lo que equivale a más de 74 millones de raciones. Hasta abril de este año, reunieron casi 1.500 kilos de alimentos, 65% más de lo recibido en el mismo período de 2016. La correcta conservación, distribución y consumo de los alimentos es supervisada por la propia Red, dándole así la tranquilidad a las empresas donantes, como Coca-Cola Andina, de que sus productos están llegando a quienes más lo necesitan.

Modo operativo

Coca-Cola Andina es una de las principales empresas que colabora con Red de Alimentos. “Somos conscientes de que los productos que hoy descartamos siguen manteniendo un gran valor en términos de hidratación, que estaba siendo desperdiciado, junto con los efectos medio ambientales que el descarte implica”, señala Valentina Meza, Jefa de Desarrollo Sustentable de Coca-Cola Andina.

Para que las bebidas que aún pueden ser consumidas lleguen a las fundaciones asociadas a la corporación, se genera un inventario de productos potenciales a donar que cumplen con condiciones de calidad, inocuidad y seguridad. Una vez consolidados, se cargan los camiones con estos productos que se despachan dos veces al mes al centro de distribución de Red de Alimentos. Desde allí, la corporación coordina la entrega de bebidas a alguna de las 194 fundaciones con las que opera.

De este modo, además de entregar hidratación, Andina y Red de Alimentos regalan momentos de felicidad a niños y adultos con productos que son muy valorados por los beneficiados y que llegan directamente a su mesa.