Uno de los compromisos de Coca-Cola con sus consumidores es la calidad. Poder garantizar que la próxima bebida que cada persona tome, será tan buena, refrescante y sabrosa como la última es un desafío no menor.

En Canadá, por ejemplo, esta tarea está a cargo de Jill Firman, Gerente de Calidad (GC), quien relata la forma en que esta garantía puede hacerse realidad.

"El control de calidad y la garantía de calidad son dos cosas muy diferentes. El primero es reactivo, se trata de ejecutar un procedimiento y probarlo después frente a determinados problemas. La garantía de calidad, en cambio, es proactiva”, explica.

Las pruebas regulares forman parte del control de calidad, y para eso los equipos trabajan en planificar cuidadosamente los procesos y así evitar sorpresas al momento de hacer estos test. "Tenemos una receta para cada bebida y la mezclamos para ofrecer una gran experiencia de consumo. Cada bebida es diferente, algunas tienen más de una docena de componentes y mezclarlas demora más de ocho horas, mientras que otras son completamente automatizadas y funcionan casi sin parar”.

Una vez que se realiza la mezcla, las pruebas de control de calidad comienzan antes de comenzar el proceso de llenado. "Cada hora un laboratorio de tecnología ejecuta una avalancha de pruebas. Hacemos una prueba brix, que es la forma en que se mide el contenido de azúcar, y una prueba de concentración de CO2 para asegurarnos que la bebida tiene la cantidad correcta de efervescencia", dice.

Después de eso, y cuando las bebidas están listas para ser empaquetadas, la siguiente etapa en asegurarse que las latas y botellas estén selladas apropiadamente, cumplan con las especificaciones de diseño y las etiquetas se muestren apropiadamente. Pero los días de una persona sentada junto a una cinta transportadora inspeccionando visualmente el embalaje a medida que pasa el producto, han desaparecido hace mucho tiempo. Hoy las latas y las botellas pasan por un intenso proceso de lavado, en que primero se eliminan aquellas que hayan contenido materiales tóxicos, luego pasan por varias etapas de lavado y enjuague y finalmente con aire a presión, para eliminar cualquier desecho potencial, proceso que además se efectúa con los envases “de cabeza”, de tal forma que la gravedad asegure un correcto proceso de llenado. Respecto de las etiquetas, la gente confía en que la información que lee es precisa, por lo que el trabajo de que éstas sean las correctas y se coloquen de manera adecuada, es vital.

La garantía de calidad también opera al momento de la distribución. “Desde el almacenamiento adecuado para mantener a nuestros asociados seguros, a la seguridad alimentaria para mantener seguros a los consumidores, por ejemplo, de las contaminaciones cruzadas”, señala.

El trabajo de aseguramiento de calidad no termina una vez que el camión abandona la planta. Una de las herramientas que se usa para hacerle seguimiento a los productos es el código de fecha presente en los envases. Ahí es posible ver en qué instalación de produjo y a qué día y hora se produjo y se empaquetó e incluso la línea de producción de la que proviene. "Con un portfolio de productos tan diversos como el de Coca-Cola, tenemos personas de todas las edades disfrutando de nuestras bebidas. Por lo mismo, hay que tomarse muy en serio esta responsabilidad, porque somos los encargados de proteger el legado de la marca. Tardamos 130 años en ganarnos esa confianza y admiración, pero todo puede desaparecer mucho más rápido si no hacemos de la calidad nuestra máxima prioridad", concluye Jill.