Uno los ve todos los días y varias veces al día. Camiones rojos descargando litros y litros de Coca-Cola en supermercados y almacenes. Pero desde hace un tiempo, estos camiones son distintos… nuevos, impecables y modernos. La nueva flota de camiones es una gran muestra de la innovación que Coca-Cola Andina quiere imprimir en todos sus procesos.

Como parte de una constante búsqueda por ser proactivos y lograr un equilibrio social, ambiental y económico, durante el 2016 se analizaron múltiples opciones para la adquisición de nuevos camiones. Los objetivos para esta decisión fueron varios. Lo primero fue cumplir la Ley de Tránsito que obliga a utilizar camiones con menos de diez años de antigüedad para circular al interior del eje Américo Vespucio, pero también se hacía necesario renovar el contingente en las sucursales de Rancagua y San Antonio y aumentar la flota total para afrontar de mejor forma los períodos de alta demanda.

Los escogidos fueron 151 camiones Mercedes Benz con motor Euro V Blue Tec 5, una tecnología que logra una combinación ideal entre protección del medio ambiente -al bajar en un 75% la emisión de material particulado- y una reducción del consumo de combustible. ¿Cómo funcionan? A través de la tecnología AdBlue, que es la marca registrada del producto Urea AUS32 y que se utiliza para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) causadas por los escapes de los motores diésel, mediante un proceso denominado reducción catalítica selectiva (RCA).

“El camión posee un convertidor catalítico selectivo que inyecta esta urea diluida en los gases de escape, lo que permite al motor trabajar en el rango de mejor eficiencia desde el punto del consumo de combustible. En este rango el motor genera gases NOX los que son reducidos por el AdBlue en el convertidor catalítico selectivo. El consumo de este compuesto equivale a entre un 3 y un 6% del consumo de combustible aproximadamente y su valor es mucho menor que el petróleo”, explica Alejandro Vargas, Gerente de Logística nacional de Coca-Cola Andina. 

En el contexto donde opera Coca-Cola Andina esta iniciativa resulta muy relevante, ya que en la Región Metropolitana existen niveles muy altos de polución y está más que comprobado que el smog produce inconvenientes en la salud de las personas, además de alterar el medio ambiente. Con 625 rutas de reparto al día, contribuir a reducir estos índices puede hacer la diferencia para generar una mejor calidad de vida de los chilenos.

Ahorro y comodidad

Aunque el objetivo principal fue tener motores más eficientes y menos contaminantes, esta nueva flota de camiones también trajo consigo una mejora en los rendimientos de combustible.

“El proyecto no se gestó pensando en ahorros, pero los rendimientos crecieron cerca del 15%, llegando a 2,6 km/litro, lo que se traduce en un 1% de nuestro costo de distribución total. Pero donde más bajamos los costos fue en el mantenimiento, ya que la incorporación de camiones nuevos trae de la mano menores tasas de fallas y de cambio de repuestos, además de la inmensa ventaja que significa tener la flota operativa cuando se necesite”, aclara Alejandro Vargas.

En lo concreto, se incorporaron siete camiones de seis pallets, cinco de doce y 131 de diez pallets, estos últimos con una real capacidad de carga de 11 pallets, donde se destinará dos medias bahías de carga para controlar productos delicados y/o de alto valor, con el fin de asegurar que lleguen en óptimas condiciones a los clientes.

No cuesta mucho adivinar quienes son los más felices con la incorporación de estas nuevas tecnologías: los nuevos camiones han mejorado las condiciones de trabajo de cientos de choferes y operarios, que recorren las rutas todos los días. Y es que al aire acondicionado y los frenos ABS hay que sumarle algunas características específicas que mejoran la experiencia de conducción: mayor radio de giro al tener menor distancia entre los ejes, cuatro puntos de suspensión para mayor confort y una cabina un siete por ciento más ancha, para mayor comodidad de sus ocupantes.