El uso del metal ha evolucionado mucho desde que el hombre comenzó a manipularlos y darles forma. Todo comenzó con el cobre y el bronce. Luego vendría el aluminio que, por sus propiedades, es uno de los materiales más usados en la industria de los alimentos.

Las latas se comenzaron a usar a principios del siglo XX y Coca-Cola comenzó a probarlas en 1959 y a usarlas en sus procesos en 1960. A partir de ahí, se fueron popularizando. ¿Por qué? Porque eran más fáciles de transportar, resistentes a golpes y caídas y, lo que no es un detalle, era posible decorarlas con infinitas opciones.

¿Cómo se compone una lata de Coca-Cola?

Lo primero que hay que saber es que las latas están armadas con piezas de diferentes formas y tamaños, que permiten considerarla un utensilio práctico y resistente. Sus partes son:

El cuerpo de la lata: es la parte más grande y va desde la base hasta la parte superior. Se fabrica en aluminio galvanizado, que permite darle forma.

La tapa: esta pieza en forma de disco es la encargada de sellar la boca del cuerpo de la lata en la parte superior.

La lengüeta: es la pieza más pequeña de la lata, pero al mismo tiempo es muy importante, pues es la encargada de facilitar la apertura para poder consumir la bebida. A diferencia del resto del cuerpo del envase, se fabrica con una aleación de aluminio, magnesio y manganeso, lo que la vuelve más fuerte que el resto de la lata y por ello nos permite generar la suficiente fuerza haciendo palanca para abrir el orificio -previamente recortado- en la tapa.

¿Cómo se llenan las latas?

El proceso de llenado de las latas es a través de unos tubos que llevan las bebidas a la línea. Los envases se van llenando uno a uno, dejando suficiente espacio en la lata para evitar que el líquido se derrame. Todas aquellas que no hayan llenado hasta el nivel necesario, son descartadas en el proceso de inspección.

Posteriormente, pasan por una palanca mecánica que se encarga de colocar la tapa de la lata y sellarla. Una vez terminado este proceso, se transporta a la estación de empaquetado, donde serán acomodadas en paquetes de seis piezas.

¿Se pueden reciclar estas latas?

¡Claro! De hecho, el aluminio es uno de los materiales que se pueden reciclar indefinidamente, porque no se altera la estructura del metal e incluso, éste puede usarse en la producción cualquier otro producto.