Hace no mucho tiempo no había celulares, tablets, aplicaciones móviles ni Youtube. Y los niños jugaban y se divertían.

Antes del auge de la tecnología, las “aplicaciones” se llamaban trompos, elásticos, álbumes que se llenaban con láminas o pistas de carreras pintadas en el suelo con mini autos.

Dentro de esos recuerdos aparece uno muy especial, uno con el que Coca-Cola premiaba a sus más fieles consumidores: los yoyós. Antiguamente, en el colegio, los niños y sus grupos de amigos juntaban las tapas de bebida, que se canjeaban por el juguete de moda. Ese que había que subir y bajar hasta el cansancio y en el que era posible aprender decenas de trucos: la vuelta al mundo, pasear al perro, la bicicleta o el trapecio eran desafíos permanentes en los recreos escolares.

Miles de años

La historia del yoyó es más antigua de lo que muchos conocen y no está totalmente definida. Hay evidencias de su existencia en Grecia y China hace 2.500 años, cuando se fabricaban en madera o terracota. A partir de esa época se encuentran pinturas e imágenes de su uso en todo el mundo.

Yoyó, o Yo-yo, significa, en lengua filipina, “volver” o “viene-viene”, y es un juguete muy conocido en ese país, pero también en Francia, Inglaterra y Egipto. Ha tenido tanta trascendencia desde esa época hasta hoy, que incluso ha viajado al espacio, en programas experimentales para estudiar la micro gravedad.

La evolución del yoyó ha estado ligada a las industrias de plásticos, que fueron desarrollando mejores tecnologías de fabricación y nuevos modelos. De hecho, las primeras fábricas de estos juguetes en Estados Unidos aparecieron en la década de 1920. Veinte años después, las más importantes eran DUNCAN (Fundada por Donald Duncan) y RUSSELL (Fundada por Jack Russell).

Fue esta última la que se trabajó directamente con Coca-Cola a partir de 1947, como parte de una gran promoción. De hecho, el juguete más famoso de esta Compañía es el Yoyó Rusell Coca-Cola. Dado el éxito de estas campañas, varias fábricas comenzaron a colaborar con la empresa en alguno de los 200 países donde fue distribuido el clásico e icónico Yoyó.