El equipo que lidera Ted Ryan, director de comunicaciones patrimoniales de Coca-Cola, tiene el particular privilegio de cuidar la herencia de la Compañía y contribuir constantemente a la entrega de información para los sitios web de la marca alrededor del mundo.

Para él, toda la información que sale desde Coca-Cola debe ser exacta y contar una gran historia. Y las peticiones vienen de todo el mundo, todos los días. Puede ser un correo electrónico desde Brasil, porque planean una exposición para un mini museo que están construyendo en Sao Paulo, o de alguien en Londres que quiere más información sobre algún anuncio en particular.

“Trabajamos muy de cerca con los gerentes de marcas globales. Por ejemplo, si están experimentando un rediseño de empaquetado, entregamos la información sobre lo que ya se ha hecho, para que puedan ver lo que funcionó en el pasado y lo que no”, dice Ryan.

Constantemente adquieren nuevos materiales para los archivos, por lo que gran parte del trabajo es investigar sitios de subastas, como Christie's, para encontrar lo que les interesa.

“Tenemos una enorme sala llena de artefactos de Coca-Cola. Si toman el contenido de las estanterías y lo ponen uno al lado del otro, se extendería unos cuatro kilómetros. Hay archivos planos donde almacenamos todos nuestros carteles de gran tamaño y un almacén especial donde guardamos las máquinas expendedoras y algunos de los camiones de entrega vintage”, agrega.

Uno de los momentos favoritos de Ted Ryan fue la apertura del World of Coca-Cola, una exhibición de la Fórmula Secreta que, hasta ese momento, se mantuvo bajo siete llaves. “La fórmula secreta de Coca-Cola es nuestro tesoro más valioso. Después de eso, son las pinturas de Norman Rockwell y el primer bosquejo de la botella Contour”.