Coca-Cola es mucho más que bebidas. Y eso queda claro entre todos los que alguna vez han podido “bucear” en los archivos de la Compañía. 

Y no sólo en los documentos, afiches o fotos, sino que también en las estanterías repletas de botellas originales, conmemorativas, de edición limitada y de colección. Entre envases, latas, juguetes y recuerdos hay cinco tesoros que vale la pena rescatar… desde lo más profundo de la historia.

El chicle Coca-Cola

Existió a principios de 1900 y estaba disponible en sabores como menta y yerba buena. Aunque nunca se distribuyó, si se licenciaron sus derechos. Un tesoro que muy poca gente sabe que existió.


 

Reliquia expendedora

Esta increíble máquina de bebidas fue fabricada por John Matthews, un americano nacido en Inglaterra y que fue conocido en su época como “el rey de las expendedoras”, gracias a los equipos que fabricaba, los mejores en hacer agua carbonatada. Ésta en específico, es una pieza de mármol, cuidadosamente ornamentada, que funcionó a principios del siglo XIX.


 

La hora en neón

En la década del ’40 estos relojes murales eran furor y se convirtieron en una práctica y efectiva forma de promocionar Coca-Cola. Brillantes, coloridos y con una clara reminiscencia a los restaurantes retro, los coleccionistas los atesoran especialmente.


 

Una joya de reloj

Pequeños y antiguos relojes mecánicos, a cuerda y cubiertos con una cúpula de vidrio, fueron un regalo de aniversario para los embotelladores. Un precioso detalle.


 

Siempre listos

Los calendarios para escritorio con el logo de Coca-Cola fueron fabricados y distribuidos en 1950. Sin duda, se trata de algo que podría verse en la oficina de Don Draper, el genio de Mad Men.