La historia de Coca-Cola y los Juegos Olímpicos es una historia de amor. Casi desde el inicio, ha estado presente en todas y cada una de sus ediciones, ya sea como bebida para los atletas o como patrocinador. Una relación que se extiende casi por un siglo.

¿Cómo empezó todo? ¿Qué ha cambiado desde Ámsterdam 1928? ¿Por qué sigue colaborando con los Juegos Olímpicos? Este es un pequeño pedazo de la historia de la Compañía en la cita deportiva más importante del mundo.

Patrocinador global

Coca-Cola es la marca que más años ha estado trabajando junto al Comité Olímpico Internacional (COI) en los Juegos Olímpicos. La relación comenzó en Ámsterdam 1928, que el punto de origen de una larga, fructífera y exitosa relación que, hasta el momento y gracias al acuerdo renovado en 2005, alcanzará de seguro hasta Tokio 2020.

¿Qué ha significado esto a lo largo de los años? Lo primero, es que resulta difícil imaginar los JJ.OO sin pensar en Coca-Cola. Por ejemplo, todos recuerdan las latas conmemorativas que se lanzaron para Londres 2012 y que tuvieron alcance mundial. Y es que, desde sus inicios, la Compañía se ha esforzado por llevar los juegos a las casas de todos los aficionados y seguidores del deporte de alto rendimiento.

Y qué mejor modo de verlo que a través de un pequeño recorrido histórico.

En 1928, un barco proveniente de Estados Unidos dejó un cargamento de más de mil cajas de botellas de Coca-Cola en Ámsterdam, que más tarde se venderían en kioscos repartidos a lo largo del estadio olímpico. Además, las bebidas fueron utilizadas por los deportistas y el logo de se dejaba ver en algunos de los carteles del evento.

Cuatro años después, los JJ.OO. se desplazaron a Los Ángeles, Estados Unidos, país en el que Coca-Cola fue fundada en 1886. Allí se lanzaron carteles temáticos y otros objetos en conmemoración de los Juegos, como pins, imanes y banderines.

La fiesta deportiva debió suspenderse durante doce años por la Segunda Guerra Mundial, tras la edición de Berlín en 1936. Cuando la competencia se reanudó, en Londres 1948, Coca-Cola no quiso faltar a la cita. Dadas las dificultades logísticas para llevar el cargamento de bebidas a Londres, se transportaron las botellas a través de los puertos de Glasgow (Escocia) y Belfast (Irlanda del Norte) para que todos los espectadores y deportistas saciaran su sed.

Carteles, chapas y botellas

En 1956, Coca-Cola organizó concursos para que los aficionados de Estados Unidos pudieran viajar a Melbourne a una nueva edición de los Juegos Olímpicos. El evento tendría lugar por primera vez en el hemisferio sur. Coca-Cola tampoco quiso faltar a la cita y repartió más de cien mil viseras entre los espectadores de las pruebas deportivas y mantuvo su suministro de bebidas en más de 400 puntos de venta.

En Roma 1960, continuó engrosando su colección de chapas conmemorativas y en 1964, cuando el evento se trasladó a Tokio, se crearon carteles en inglés y japonés, además de guías y mapas traducidos en ambos idiomas.

Tanto en México 1968 como en Múnich 1972, además de Montreal 1976 y Moscú 1980, la Compañía mantuvo su apoyo y patrocinio: se diseñaron más carteles, más chapas y más pines conmemorativos. Todos ellos acompañan las delicias de los coleccionistas al día de hoy.

A partir de la década de los 80, la relación entre los Juegos Olímpicos y Coca-Cola aumentó. La celebración de una nueva edición en Los Ángeles (1984) y el acuerdo firmado entre Coca-Cola y el COI en 1986 impulsaron definitivamente su papel en los juegos: desde entonces, Coca-Cola es patrocinador top y colabora en diferentes programas sociales para llevar el deporte a todos los rincones del planeta. A partir de este acuerdo, se convirtió en el único patrocinador de bebidas no alcohólicas oficial, posición mantiene hasta hoy.

La antorcha y vuelta a casa

Las dos ediciones de los Juegos Olímpicos de los noventa fueron muy especiales para Coca-Cola. En Barcelona 1992, participó en la organización del viaje que hace la antorcha olímpica por todo el mundo: gracias a un programa que patrocinó la Compañía, más de 150 personas a lo largo de 50 países del mundo, sintieron la inolvidable experiencia de portar, aunque fuera durante unos metros, la llama de los Juegos Olímpicos.

Y qué decir de Atlanta 1996… la ciudad dónde fue fundada Coca-Cola y su casa. La ocasión merecía un homenaje que fuera más allá de lo habitual. ¿Qué homenaje?: La Ciudad Olímpica de Coca-Cola, un recinto de más de 32 mil metros cuadrados donde todos los aficionados pudieron disfrutar de distintas atracciones y pruebas deportivas simuladas.

Ya en el siglo XXI, los esfuerzos en lanzar botellas y latas que homenajeen cada edición de los JJ.OO se redoblaron: para Beijing 2008, Coca-Cola lanzó la campaña WE8, una serie limitada de botellas con diseño especial que buscaba tender puentes entre la cultura occidental y oriental.

Este es sólo un breve recorrido. Hay más, mucho más. Los Juegos Paralímpicos, por ejemplo, que también han estado patrocinados por la Compañía, además de otras iniciativas relacionadas con el deporte, aunque no necesariamente profesional.

La siguiente parada es Tokio 2020.