Cada gota de agua utilizada debe reponerse al planeta. Inspirada en esta premisa, The Coca-Cola Company se comprometió a cumplir una ambiciosa meta: reponer a las comunidades y el medioambiente el equivalente al 100% del agua que utiliza en la elaboración de sus bebidas y en sus procesos productivos al año 2020.

En agosto pasado, el objetivo no sólo se cumplió sino que se sobrepasó. A través de programas y alianzas con organismos públicos y privados en todo el mundo, el equivalente al 115% del agua empleada por Coca-Cola a nivel mundial, hoy está siendo retornada al planeta.

“Reponer” el agua le impone a Coca-Cola el triple desafío de ser cada vez más eficiente en su uso e impulsar la reforestación y la protección de las cuencas hidrográficas en todo el mundo. El impacto de desarrollar proyectos globales en estas áreas tiene múltiples externalidades sociales positivas, que pueden contribuir a la educación de la población, perfeccionar la subsistencia local, mejorar la calidad del agua y concientizar a la gente sobre la escasez de este recurso y la necesidad de cuidarlo.

En Chile, la problemática de la disponibilidad hídrica es cada vez más apremiante. Según un estudio realizado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), actualmente el 72% de la superficie del país sufre de algún grado de sequía, siendo Cabildo, La Ligua y Petorca las comunas más afectadas. Los efectos de este fenómeno perjudican directamente a la población en ámbitos tan fundamentales como el sanitario o la economía local y regional. 


Consciente de este escenario y alineada con el reto global de la Compañía, en los últimos nueve años, Coca-Cola Chile ha reducido en un 15% el agua utilizada en sus bebidas y la elaboración de sus productos, mientras que el 100% de los efluentes de los procesos productivos es tratado y regresado de manera responsable a la naturaleza.

Para alcanzar la meta al año 2020, Coca-Cola Chile ha impulsado proyectos emblemáticos en distintas zonas del país. El primero, se lleva a cabo en conjunto con la Fundación AVINA en Alto Tarapacá. Su objetivo es el rescate de técnicas ancestrales de manejo de aguas y reducción de la erosión de los suelos, con el fin de mejorar la disponibilidad del recurso para las comunidades indígenas de la Región de Antofagasta.

El segundo, más reciente, promueve la recuperación de 250 hectáreas degradadas por incendios forestales y la acción humana del Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, para la creación del Parque de las Aguas, un espacio con fines educativos, que contará con miradores y senderos, y estará abierto a toda la comunidad.

El proyecto, cuyas obras ya se han iniciado, se desarrollará en un plazo de 20 años y es, sin duda, una de las intervenciones medioambientales más importantes de la zona centro sur del país. Considera trabajos para evitar el escurrimiento de agua, permitir la infiltración de aguas lluvias y recuperar caudales, además de la reforestación con flora nativa adaptada a la zona, incluyendo la plantación de 500 palmas chilenas. 

La intervención cuenta con el respaldo del Ministerio de Medio Ambiente, y su ejecución estará a cargo de la empresa Bosques del Norte, en conjunto con la Fundación del Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar, cuyo directorio encabeza el ministro de Agricultura.

Jardín Botánico permitirá reponer al planeta un promedio anual de más de 300 millones de litros de agua. Sumado a la iniciativa de Alto Tarapacá, en 2017 la Compañía estará recuperando el 80% del agua utilizada en la producción de bebidas en el país, con la aspiración de convertirse, muy pronto, en la primera empresa en Chile en devolver cada gota de agua que emplea.