Ihab Sukkariya salió de su casa en Siria, devastada por la guerra, cuando tenía 17 años. Después de hacer muchas paradas en el camino, llegó a Berlín en 2015, donde vive gracias a una familia que lo acogió.

Luego de un período de acostumbramiento, Ihab completó su pasantía estudiantil y comenzó su formación profesional en administración de empresas en Coca-Cola Alemania.

La razón que lo llevó a huir de Damasco fue la cercanía de la fecha de su cumpleaños. “Al cumplir 18 años uno es alistado automáticamente en el ejército. Eso significaba matar o morir y no es lo que yo quería”, explica. Por lo mismo, tomó la decisión de partir a Alemania el 27 de julio de 2015.

Su primer destino fue El Líbano, desde donde continuó viaje a Turquía. Después de numerosos intentos por llegar a las islas griegas, incluso cayó por la borda de un barco, desde donde fue rescatado por la policía turca. Fue recién al décimo intento, cuando logró arribar a Mitilene, en la cercanía del Mar Egeo. De ahí siguió a Atenas, Macedonia, Serbia, Hungría y Austria, para llegar finalmente a Alemania, el 1 de septiembre de ese mismo año. Dos semanas antes de cumplir la mayoría de edad.

La vida en Berlín

Fue en el centro de refugiados, donde Sukkariya conoció a un empleado de Coca-Cola que lo ayudó a conseguir una pasantía, que completó en abril de 2016. Desde entonces, Sukkariya está viviendo con una familia de acogida en Köpenick.

"Al principio estaba bastante nervioso, porque no conocía a esas personas. Pero ahora a mi madre acogida le digo Mamá… somos una familia", dice Ihab.

Todas las mañanas, habla por teléfono con su padre, quien aún vive en Damasco junto a su madrastra y sus dos medios hermanos. Su hermano menor, también logró escapar y hoy está al sur de Alemania.  

En su país, sólo le faltaban dos exámenes para terminar el colegio. Y lo más seguro es que habría estudiado ingeniería. "Pero se necesitaría demasiado tiempo para conseguir todos los documentos allá y ponerse al día acá… si así lo hiciera, cumpliría 30 años esperando para poder empezar a trabajar”.

Por lo mismo, tomó un camino diferente y comenzó su formación profesional en Coca-Cola. Al mismo tiempo, comenzó a estudiar alemán y hoy reconoce entender el 50% de lo que le dicen. Pero no le preocupa no estar listo para trabajar. Es más, responde con confianza ante las dudas: “Te voy a sorprender”.