“¿Y si vamos a ver a los bomberos?”, le dijo José Saravia a cuatro de sus vecinos cuando tenía 12 años. Desde aquel sábado este hombre –hoy de 35– es parte del grupo de héroes voluntarios que a diario luchan contra el fuego. Actualmente, pertenece a la Quinta Compañía “España” en la ciudad de Talca y durante el verano, vivió en primera persona los incendios forestales que arrasaron parte de su región.

José es padre de dos niñas de dos y seis años y está casado desde 2011, casi el mismo tiempo que lleva trabajando como Jefe de Seguridad y Prevención de Riesgos en la planta de embotellado de Coca-Cola Embonor Talca. Conoció la Compañía porque lo invitaron a realizar una asesoría externa para la brigada de emergencias. Cuando se creó el cargo de prevencionista, postuló y quedó. Hoy su trabajo consiste en asesorar a las áreas para evitar accidentes, estudiar estadísticas y realizar capacitaciones, entre otras tareas.

Balance profesional

Para Chile, 2017 comenzó en llamas. Los incendios que afectaron a gran parte de la zona centro y sur del país fueron catalogados como el peor desastre forestal en la historia del país y José fue uno de los miles de bomberos que combatieron contra el fuego, que a ratos parecía incontrolable. “Estuvimos en Colina y Maule. En Empedrado también hubo mucho trabajo y en Curepto muchas casas quemadas”, explica, y aclara que pasó doce días seguidos ayudando a apagar las llamas.

José es un bombero preparado. En 2011 fue a la Universidad de Texas para formarse en operaciones contra incendios y operación industrial. Cinco años después, viajó a la Universidad de Gastonia en Carolina del Norte a una capacitación de incendios en estructuras. Además, fue Comandante de Bomberos durante ocho años. Los estudios y la experiencia lo respaldan y, por lo mismo, opina sobre el fuego que afectó a tantos chilenos “se podría haber evitado”. “Los incendios forestales ocurren todos los años, el tema es cómo los controlas y cómo tomas medidas de prevención. En Chile, la cultura de vivir dentro de un bosque no existe”, dice.

Planta segura

En 2016, la planta de Embonor de Talca tuvo tan solo tres incidentes. En promedio, las plantas embotelladoras del Sistema Coca-Cola a lo largo de Chile, contabilizan entre 10 y 12 al año. Hay labores que se realizan en altura y otras en espacios confinados, pero Saravia asegura que para todas existen procedimientos. “Acá se empodera a los supervisores, porque se responsabiliza a la gente. El Operador de Máquina, por ejemplo, sabe cuáles son sus peligros, identifican sus riesgos y así no se accidentan. Se trabaja con personas, y tal como llegaron a la planta es como se tienen que ir a la casa”, cuenta orgulloso de su labor.

De los 541 trabajadores que conforman la planta, dos paramédicos y un asistente son parte del Departamento de Prevención. Aunque José revela que, desde el Gerente de Planta hacia abajo, todos están conscientes de su labor. Prueba de ello es que cada vez que se cita a una reunión de seguridad, llegan todos los supervisores, incluso aquellos que realizan turnos vespertinos. “Si alguien sufre un accidente –del área que sea y por menor que sea y aunque no exista lesión–se reporta, se registra, se investiga y se tiene que exponer al mes siguiente”, explica.

Educación de padres

Tener claro cuáles son las responsabilidades es primordial para cumplir, por separado, con sus tareas profesionales y su voluntariado como bombero. En su trabajo nunca le han puesto problemas para salir a combatir incendios. “Uno adquiere una responsabilidad voluntaria, pero mi trabajo profesional es lo que me da el sustento. Hay que saber priorizar. Si puedo ir, voy a ir. Pero si tengo que entregar un documento urgente en la oficina, sencillamente no puedo”, explica.

Bombero desde los 12, Prevencionista de Riesgos de profesión, papá y marido. José las hace todas. Y además, en su día a día, está al cuidado de quienes lo rodean. “Desde pequeño soy así. Agradezco a mis padres que formaron lo que hoy soy. Y mi señora también es fundamental, porque ella también me permite ayudar”, sentencia.