Mucho se ha escrito y hablado sobre los Millennials: que son inestables, que están destruyendo los horarios de trabajo, que buscan cambios permanentemente. De hecho, a la mayoría de los adultos jóvenes de hoy se les cataloga con ese apelativo, sin importar demasiado si cumplen o no con sus características.

Para entender de qué hablamos cuando hablamos de Millennials, nos referimos a la generación nacida entre los años 1980 y 2003. Es decir, personas que crecieron, estudiaron y hoy se están insertando en un mercado laboral que ha debido, casi sorpresivamente, adaptarse a su forma de ver el mundo.

Casi todos coinciden en que la característica preponderante de este grupo de personas es la hiperconectividad, ya que nacieron en la época del boom tecnológico y digital. Por lo mismo, se dice que existe entre ellas una tendencia a “horizontalizar” sus relaciones laborales. De un modo u otro, hoy es posible acceder a todos y a todo a través de las nuevas plataformas: cualquiera puede enviarle un mail o un DM al presidente de una compañía, algo que antes resultaba impensado.

“Es una generación que tiene una confianza fehaciente en la tecnología. Para los Millenials, este recurso representa la posibilidad de igualar el acceso a la información para que esta llegue a todo nivel”, sostiene Daniel Halpern,  Director del Magíster de Comunicación Estratégica de la Universidad Católica. Y agrega que, por lo mismo, “entrega una visión colaborativa, desde el ‘dónde puedo aportar yo’ al crecimiento de una organización”.

Desde esta perspectiva, a los Millennials les interesa participar en el desarrollo de la empresa en lugar de jugar un rol pasivo. Según Natalia Zúñiga, Marketing & Communications Manager de la consultora de Recursos Humanos Randstad Chile, esto queda clarísimo desde el momento de la primera entrevista laboral. “Son ellos los que dirigen la entrevista. Quieren saber qué hace la empresa por el cuidado del medio ambiente, cuáles son los beneficios, cómo se puede acceder a mejores cargos o qué tipo de flexibilidad ofrece. Al final, son ellos quienes eligen”.

Todos aportan

Vale la pena preguntarse cómo se están preparando las empresas para este nuevo perfil de colaboradores y qué está haciendo Coca-Cola al respecto.

Para Viviana Zambrano, Gerente de Personas de Coca-Cola Chile, los Millennials, al igual que los demás grupos o generaciones que se encuentran al interior de la empresa, significan un aporte. “Sabemos que ellos tienen un denominador común: protegen su calidad de vida y quieren que ésta sea balanceada… ¿y quién no quiere eso? Su contribución pasa por desafiar los ambientes laborales y promover el cambio, lo que es muy positivo”.

The Coca-Cola Company promueve la valoración por la diversidad y la inclusión. En ese contexto, desde el 2011 se trabaja en una mirada al individuo, sin importar su género, edad o etnia a la que pertenezca. “Se le valora desde su propia historia. Trabajamos en desarrollar las habilidades para facilitar los aprendizajes y potenciar los talentos de cada uno”, dice Viviana Zambrano. O sea, lo que a Coca-Cola le importa, más allá de las clasificaciones es el valor de cada asociado en su individualidad y lo que éste pueda aportar a la Compañía, sin importar el grupo al que pertenezca o le toque pertenecer por la época en que nació.

En línea con este objetivo, durante los últimos dos años, se han realizado “Leadership Labs”-talleres para líderes-, en los que se intercambian experiencias y opiniones entre ejecutivos y algunos representantes de los Millennials. “Nos impresionó saber que no les gusta que los pongan a todos en una misma categoría, dado que su única diferencia con otras personas de la Compañía es haber nacido en una época distinta y haber formado parte de determinados hitos históricos”, confirma la Gerente de Personas de Coca-Cola Chile.

Millennials o no, es un hecho de que estamos frente a un cambio en la forma de trabajar que valora la diversidad y la inclusión y promueve que las personas pueden elegir a conciencia dónde y cómo quieren desarrollar su carrera profesional.