Jorge Rodríguez parecía destinado a ser parte de Coca-Cola. No por nada el primer regalo que recibió de su padre al nacer fue un camión rojo con el logo de la Compañía. No por nada en su fiesta de matrimonio había botellas de vidrio en las mesas, el día que llegó su primer hijo decidió vestirlo con un pilucho con el logo de la empresa y fue uno de los impulsores del concepto Be the Brand, iniciativa por la cual el equipo de marketing viste todos los viernes con ropa corporativa. Y no por nada, lleva once años como uno de los pilares de la oficina de Chile y es número activo en cada actividad que se realiza.

Su hijo Nicolás, recién nacido y vestido de Coca-Cola.

Elegido por sus compañeros como Heart of Ambassador de Chile 2017 -un programa que busca afianzar el compromiso de los asociados transformándolos en embajadores de la Compañía-, Jorge es un apasionado por la naturaleza y su conservación. Fue scout durante los 14 años que estuvo en el colegio y entró a la Universidad a estudiar Ingeniería Civil, porque, según él mismo dice: “quería una carrera que tuviera números y me permitiera cambiar aquellas cosas que no me gustaban en el mundo”.

En terreno, trabajando en nombre de la Compañía.

El 4 de abril de 2006 llegó a trabajar a Coca-Cola. Pasó por diversas áreas: primero Cuentas Claves, después Nuevos Proyectosy en Stills (marcas no gaseosas) y luego pasó cinco años en Marketing. Su carrera le permitió aprender desde procesos y operaciones hasta conocer al consumidor final. Esos aprendizajes le permitieron recorrer los lugares más recónditos de Brasil para mostrarle a los niños la Copa del Mundo representando a Coca-Cola como auspiciador oficial del torneo y lo llevaron a cruzar en bicicleta la Cordillera de Los Andes como parte del One Team, One Love. En cada uno de esos desafíos, y en tantos otros, fue ganando experiencia para sus proyectos laborales y personales, que hoy lo hacen pensar su carrera en Coca-Cola alrededor del mundo. Porque lo que quiere es conocer, participar y empaparse mucho más allá de Chile.

La sustentabilidad y los efectos de la contaminación en el medio ambiente son dos temas que lo apasionan. Recuerda orgulloso su participación en la exitosa Campaña de Retornables. “Existía un estudio muy técnico que hablaba de números y equivalencias. Como ingeniero me interesó de inmediato. Descubrí que era posible mezclar esas cifras con marketing e integré un equipo de trabajo apasionado y comprometido con el cual logramos hacer cosas más allá de lo que originalmente se había pensado.”, explica.

Jorge y Coca-Cola en Indonesia.

A su juicio, el gran mérito de esta campaña es que es fácilmente exportable, tanto a países en vías de desarrollo como a aquellos con altos índices de crecimiento: “En Alemania, por ejemplo, el tema de la reutilización es muy fuerte y no existe ninguna campaña de este tipo, en ninguna parte del mundo. Sólo hay que mirar los números: en Chile hoy tenemos circulando 150 millones de botellas retornables, lo que de acuerdo a un estudio desarrollado por el DICTUC, equivale a la recuperación de oxígeno de más de 460 hectáreas en un año”, aclara.

Aunque Coca-Cola invierte frecuentemente en proyectos de sustentabilidad alrededor del mundo a través de importantes partners, según él esta es la primera vez que una campaña de sustentabilidad nace y se desarrolla en Chile. “Somos el primer país que está midiendo la reducción de huella de carbono que producen sus propios empaques y eso ha impactado positivamente a nivel gubernamental, donde hemos logrado un acuerdo con el Ministerio del Medioambiente, pero también nos ha servido para conectarnos fuertemente con la generación más joven, para quienes la protección del medioambiente es un tema prioritario”, señala.

Participando en el Powerade climbing tour.

Jorge no tiene límites para soñar, cree que estar en un país pequeño jamás ha sido un problema para replicar este tipo de ideas a todo el mundo. “Cuando alguien me dice que algo no se puede hacer, no sólo no lo acepto, sino que lo hago con mucha más fuerza”, subraya.